martes, 1 de septiembre de 2015

Gustavo Bueno. El filósofo inagotable

Artículo publicado el día 1 de septiembre de 2015, en La Voz Libre:
http://www.lavozlibre.com/noticias/blog_opiniones/14/1118694/gustavo-bueno-el-filosofo-inagotable/1

Gustavo Bueno. El filósofo inagotable



Hoy, martes 1 de septiembre de 2015, Gustavo Bueno Martínez cumple 91 años, aniversario que, como cualquier otro, invita a hacer balances de todo tipo. Si se atiende a lo ocurrido en este último año, Bueno ha publicado una nueva obra, Ensayo de una definición filosófica de la Idea de Deporte (Ed. Pentalfa, Oviedo 2014, 168 pp.) en la que una vez más demuestra la potencia de un sistema, el Materialismo Filosófico por él fundado, capaz de alejarse de las habituales especulaciones académicas, para abordar un asunto tan central en las sociedades industrializadas como es el deporte.
La obra, de una profundidad desusada en lo que respecta al análisis de un fenómeno tan omnipresente, es consecuencia del curso de verano que la fundación que lleva su nombre organiza desde hace más de una década, en colaboración con la Universidad de la Rioja, en la ciudad de Santo Domingo de la Calzada que viera nacer al que sin duda es uno de los más grandes filósofos en lengua española.
Si la publicación de ese libro es relevante por añadirse a una vasta obra de quien en su momento fue criticado por su escasa producción escrita y su apego a la palabra, el breve artículo aparecido en el periódico El Mundo el 7 de abril de 2015, «El anciano no decrépito», firmado por el propio Bueno, no sólo indagaba en qué es eso que llamamos trabajo, sino que mostraba aspectos humanos que acaso sólo puedan verse con claridad desde la despejada perspectiva, de su nonagenario y lúcido autor.
Bueno, objeto de un documental ya estrenado en su ciudad natal que podrá verse el próximo 21 de septiembre en Madrid, es poco aficionado a hablar de sí mismo, sin embargo, dada la naturaleza del artículo, concluía su texto con unas afirmaciones de índole personal:
… la salud social del anciano se ve comprometida no ya por su mera marginación, sino por las represalias de quienes, dentro de su círculo, fueron sus contendientes y no pueden tolerar que el anciano siga viviendo, considerándolo como "perro muerto" dentro de su propio círculo.
Tan solo si han aparecido grupos, gremios, o heterías, que siguen considerándolo como ser vivo, y no como perro muerto, entonces la salud del anciano se mantendrá intacta, y esto sin necesidad de que el anciano considere como trabajo, menos aún como creación, la necesaria labor requerida por su propia obra.
El artículo se cerraba, pero dejaba importantes frentes abiertos. Por un lado, la evidencia de que un filósofo impío e insobornable -¿cabe acaso otra forma de serlo verdaderamente?- debe enfrentarse a la amarga realidad de los odios y desprecios de muchos de sus viejos compañeros de profesión, no digamos de esos sedicentes filósofos que pretenden presentarse como tales…;  pero también, a la distancia y ataque de aquellos colectivos, -políticos, gremiales, clericales- a los que inquieta quien siempre ha sido amigo del rigor y la verdad, por más dura que esta fuera.
El final del artículo muestra también otra importante realidad: la existencia de una vigorosa escuela de filosofía deudora del sistema y la obra del filósofo español que va cristalizando en el orbe hispano, y de cuyo alcance e implantación nada podemos saber ahora, pues permanece en plena construcción, con el inagotable Bueno en plena actividad como principal artífice.
En un día como hoy cabe tan sólo, a quien esto firma, felicitar a don Gustavo y felicitarse porque su telar sigue tenso. ¡Salud, maestro!

Iván Vélez Cipriano

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