domingo, 22 de febrero de 2026

Pendones de España

La Gaceta de la Iberosfera, 29 de diciembre de 2025.

https://gaceta.es/opinion/pendones-de-espana-20251229-0005/ 

Pendones de España

En 1912 se publicó en Cádiz la obra, «Preservativo contra la Irreligión, o los planes de la Filosofía contra la Religión y el Estado, realizados por la Francia para subyugar la Europa, seguidos por Napoleón en la conquista de España, y dados a luz por algunos de nuestros sabios en perjuicio de nuestra patria«, salida de la pluma del fraile capuchino Rafael de Vélez, cuyo nombre en el siglo era Manuel José Anguita Téllez. En el libro se afirmaba que todo hombre tiene la obligación de defender «su verdadera religión y su patria» y se alertaba de los planes de una «falsa filosofía» para destruir el cristianismo. La filosofía, en cursiva, era la emanada de la Ilustración, que había conducido a la decapitación del rey de Francia y a la divinización, decía el religioso, de la razón. La eliminación del monarca, realizada bajo la égida de Marianne, figura femenina inspirada en el jesuita Juan de Mariana y su teoría del regicidio, cortocircuitó el derecho divino que acompañaba a su corona. El miedo a que esas ideas penetrara en España determinó obras como la de Vélez, pero también otras como el Centinela contra franceses de Antonio de Campmany.

Dos siglos después, no hay alerta alguna ante los planes de la filosofía. Entre otras cosas, porque no hay ni ha habido nunca una única filosofía, del mismo modo que, por mucha propaganda gubernamental que se acumule, no existe una única ciencia. El influjo de la Ilustración sigue siendo, sin embargo, muy potente. De hecho, el sanchismo cultiva esa división entre luces —la ciencia— y sombras —la religión, pero sólo la católica— negando cualquier racionalidad a estas.

Las fechas navideñas son un fiel exponente de los complejos que condicionan la conducta del sanchista promedio. De hecho, en su discurso, el 1, que no tiene problema alguno en pronunciar la palabra «ramadán», omitió cuidadosamente el vocablo «Navidad», sustituido por unas neutras «fiestas» que si hace décadas se identificaban con la el nacimiento de Jesús de Nazaret, que no de Palestina, hoy esa conexión no es nada evidente. Este año, el siempre meritorio Bolaños ha superado a su jefe al lanzar un mensaje a la «comunidad cristiana», como si tal comunidad fuera una minoría, un colectivo marginal. Sobre la alternativa felicitaria que conmemora al Sol invicto, prefiero no comentar nada.

Dos siglos después de la publicación del Preservativo, las amenazas contra la nación española son otras. Entre ellas destaca la islamización. Los hombres que profesan la fe de Mahoma superan el 5% de la población española y su proyección augura un potente crecimiento. Los barrios islamizados son una realidad ajena a lo que fueron, pues el Islam también maneja una visión dualista, maniquea, de la realidad. Frente al Dar al-Islam -Casa del Islam-, se abre el Dar al-Harb: la Casa de la Guerra. Y es precisamente en ese contexto bélico plagado de incompatibilidades donde se forjó España. Al margen de la profundidad o ausencia de fe de los españoles, lo cierto es que la nación española se hizo frente al Islam. Por ello, determinadas celebraciones y tradiciones que desde el ámbito progre se perciben como casposas, debieran cobrar mayor importancia por su simbolismo. Algunas coinciden con las fiestas navideñas. El 26 de diciembre se celebra en Almería el Día del Pendón, que recuerda que en esa misma fecha, en 1489, los Reyes Católicos entraron a la ciudad. Días después, el 2 de enero, se hace lo propio en Granada. El acto central es el tremolar del pendón desde el balcón del Ayuntamiento, acto al que acuden, puntuales algunos elementos pertenecientes a la facción andalucista izquierdista, siempre dispuestos a exhibir sus complejos y su ignorancia. Bien haría el público que aspira a mantener su estilo de vida, en acudir a estas y otras conmemoraciones de hechos del pasado que han impedido que las españolas pisen la calle veladas.

 

 

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