sábado, 14 de febrero de 2026

Confederal el último

La Gaceta de la Iberosfera, 28 de julio de 2025.

https://gaceta.es/opinion/confederal-el-ultimo-20250728-0434/ 

Confederal el último

«En 18 meses dejaré mi escaño para regresar a la República Catalana». La frase la pronunció Gabriel Rufián a hace ya una década. En este tiempo, el diputado por Barcelona ha protagonizado unos cuantos numeritos y ha acumulado una importante suma de dinero procedente del Estado opresor, ese que impide la cristalización de la república que el de Santa Coloma de Gramanet acariciaba con los dedos en 2015. La vida en la Villa y Corte ofrece numerosas posibilidades y el Congreso de los Diputados imanta al portavoz de ERC. Rufián es, prácticamente, un madrileño más. De hecho, hasta exhibe un toque cheli desde la tribuna de oradores. Gabriel es, incluso, un parroquiano más de las tabernas que rodean el que algunos cursis llaman «Templo de la Palabra». 

Vienen a cuenta estas pequeñas pinceladas acerca del veterano diputado, porque la semana pasada su figura creció al proponer la construcción de una alianza plurinacional, que uniría a ERC, Compromís, BNG, Bildu y Adelante Andalucía. Los elementos aglutinantes serían Podemos e IU, cada vez más desmarcados del PSOE y de quien los desplazó de los bancos azules: Movimiento Sumar.

Las marcas que pretende unir Rufián se autocalifican como «de izquierdas», sin mayores especificaciones. No se precisa si se trata de comunistas, anarquistas o socialistas, por aludir a las corrientes más clásicas. Las piezas que vendrían a constituir un pequeño y zurdo Frankenstein tienen, sin embargo, algo en común: su percepción de España como una cárcel de esos pueblos a los que dicen representar. Por ello, lo urgente es sacudirse ese yugo para, inmediatamente, luchar contra los derechismos locales. Es decir, contra el PNV, Junts, Aliança Catalana y otros partidos que reproducen, a escala regional -nacional para Rufián & c.-, la correlación de fuerzas del Estado español. La configuración de este frente serviría, además, para impedir un Gobierno formado por la derecha y la ultra derecha, es decir, por el PP y VOX. Servirían, incluso, para aniquilar a los sumaritas.

Ocurre, sin embargo, que este frente, al que parece que Podemos se uniría de forma entusiástica, habida cuenta de cómo se derritieron Irene Montero y Ione Belarra en presencia de Otegui, alberga muchas contradicciones que cabalgar. La principal de todas ellas es el hecho de que, al margen combatir al «fascismo», es decir, a un fantasma, poco más hay en común que la búsqueda de la secesión de sus respectivas regiones o, como se dice ahora, territorios. EH Bildu ya ha mostrado una de las costuras, al alinearse, como siempre, con el PSOE, en su posición favorable al Decreto antiapagones al que Podemos votó en contra, o lo que es lo mismo, al votar, así funciona la lógica propagandística, «con VOX».

La España plurinacional con la que sueñan estos colectivos es una España profundamente desigual desde hace muchas décadas, y el desarrollo del Régimen del 78 no ha hecho más que ahondar en estas diferencias. Por ello, los modelos «izquierdistas» son muy diferentes en función del terruño en el que traten de implantarse, a pesar de los engolados contorsionismos de un puñado de profesores universitarios madrileños encantados de jugar a niños terribles en sus visitas a las herriko tabernas. 

Por otro lado, no hay que descartar que la tal alianza podría, en función de los resultados que arrojen las futuras elecciones generales, convertirse, una vez más y por oposición al «fascismo», en la muleta del PSOE, aunque fuera al precio de trocar su difuso federalismo y adoptar un nuevo lema: confederal el último.

 

No hay comentarios: