sábado, 19 de mayo de 2018

El Imperio y los gusanos

Artículo publicado el 16 de mayo de 2018 en Libertad Digital:
https://www.clublibertaddigital.com/ideas/historia-espana/2018-05-18/ivan-velez-el-imperio-y-los-gusanos-85119/
El Imperio y los gusanos
«Y en nuestro último beso/mordimos el gusano del mezcal/Y en nuestro último beso/mordimos de la noche el final». La letra corresponde al músico español Javier Corcobado, que incluyó estos versos en la canción Dientes de mezcal, integrada en su disco Arco iris de lágrimas (DRO 1995). Descansando sobre el fondo de la botella, el gusano del maguey, como las calaveras o las máscaras de la lucha libre, forma parte de la iconografía mexicana más popular. Sin embargo, como en tantas otras ocasiones, la tradición no es sino puro y reciente artificio. Destilado desde antaño, el gusano se incorporó al mezcal hace menos de un siglo. Cuatro centurias de que el hypopta agavis quedara empapado en alcohol, otro insecto mucho más valioso cobró gran protagonismo en la Nueva España: el gusano de seda. Tan frágil animal, y la industria que gravitó sobre él, resulta de enorme utilidad para refutar una extendida visión esgrimida por conspicuos representantes de la Academia, capaces de definir al Imperio español como una grosera suma de minas y esclavos.
Minas y esclavos dice codicia y explotación, y señala directamente a figuras como la de Hernán Cortés, el hombre que se hizo con el tesoro de Moctezuma, el mismo que buscó minas de oro y herró a cientos de indios con un hierro candente, si bien la letra G con que fueron marcados, es la inicial de la causa, legítima en la época, de la reducción a tan lamentable estado: Guerra. Sobre estas afirmaciones, la deformada figura del conquistador pintada por Diego Rivera en los muros del Palacio Nacional de la Ciudad de México, parece cobrar vida movida por los habituales resortes ideológicos propios de la leyenda negra. Sin embargo, más allá del sanguinario estereotipo, el de Medellín debió más a sus habilidades empresariales y diplomáticas que al filo de su espada. Y lo que es más importante, Cortés sobrevivió más de dos décadas al cénit vital que talló su mito: la conquista del Imperio mexica.
Convertido en Marqués del Valle de Oaxaca, desoyendo los consejos de su segunda esposa, Isabel de Zúñiga, que le rogó «que mirase los hijos e hijas que tenía, y dejase de porfiar más con la fortuna y se contentase con los heroicos hechos y fama que en todas partes hay de su persona», el inquieto conquistador se involucró en grandes proyectos marítimos, al tiempo que mantenía una gran actividad económica. De entre sus negocios, entre los que había explotaciones mineras, pero también ganaderas y agrícolas, llama la atención el de la producción de seda, pues más allá de su rentabilidad, su implantación en suelo novohispano suponía, en cierto modo, aproximar el Oriente en el que florecía una industria que durante mucho tiempo anduvo envuelta en misterios.
Un lustro después de tomar Tenochtitlan, el 1 de octubre de 1526, Cortés escribió a su padre pidiéndole bastimentos, ovejas, carneros y simiente de morera. Muerto su progenitor, en 1532, el Marqués hizo lo propio con su pariente y representante en España, el licenciado Francisco Núñez, para que solicitara licencia al rey para llevar a sus tierras «dos docenas de esclavos o esclavas moriscas del reino de Granada o de otra parte que sepan criar seda para esprimentar cómo se podría criar sin que pague derechos». Una nota al margen aclaraba: «Consulta con el Emperador, nuestro señor». Puesto que los primeros conquistadores fueron desplazados, con mayor o menor fortuna, del centro de poder virreinal, trataba Cortés, al menos así lo interpretamos, de escapar de la acción fiscalizadora de Antonio de Mendoza. La maniobra, pensada para eludir por elevación al virrey, parece que no dio resultado, pues en el Archivo General de Indias se conserva un documento revelador fechado el 6 de octubre de 1537. En él, ante la ausencia del padre, quien aparece es su hijo legítimo, Martín Cortés de Zúñiga, que habría de heredar su marquesado, siendo el símbolo de una revuelta que trató de retener el régimen encomendero a que dio lugar la conquista. El Martín Cortés que en él aparece es un niño, por lo que cabe suponer que tras él se hallaba la tutela del licenciado Altamirano, apoderado de Cortés, que acaso pudiera encontrarse en sus astilleros de Tehuantepec o Huatulco. Sea como fuere, conviene reparar en el contenido de este fragmento, en el que resuena la voz del de Medellín:

«…vuestra señoría bien sabe cómo yo he seido el primero que en esta tierra he criado árboles de morales y he criado y aparejado seda y he hallado las tintas de carmesí e otras colores convinientes e provechosas para ella, y porque de criarse y multiplicarse en esta Nueva España en mucha cantidad de los dichos árboles de morales redundará en señalado servicio de Sus Magestades e acresçentamiento de su Real Patrimonio, mucho provecho de los españoles e naturales conservación e buen tratamiento dellos, yo quiero, con todas mis fuerças, travajar e dar orden cómo en esta tierra aya la dicha cantidad de árboles, e porque por lo que he visto por vista de ojos e tengo espirençia metido en la postura e criança de los dichos árboles y en la criança e sanidad de la dicha seda en las proviçias de Quojoçengo e Cholula e Taxcala, ay mucho aparejo e dispusiçión para ello.»
En él no ya no hay rastro de esclavos. La actividad, rentable para Sus Majestades, la desdichada reina Juana y su hijo Carlos, también sería provechosa para los españoles y los naturales, es decir los indios, que bajo el sistema de depósito, que no de esclavitud, se hallaban tutelados por aquéllos. Cortés, consciente de los desmanes antillanos, habla de conservación y buen tratamiento de los indios. En el párrafo también se habla de las tintas carmesí, es decir, de la cochinilla. También llamado grana, este producto, ya empleado por los mexicas y muy abundante en Oaxaca, fue durante mucho tiempo el segundo más valioso de los que salían de Nueva España, pues no se podía cultivar en Europa. Su valor tan sólo era superado por el oro.
Pionero en el impulso de esta industria, Cortés buscaba hacerse con una posición dominante en tan rentable actividad, sin olvidarse de ofrecer a los indios, a los que pretendía instruir en este oficio, unas condiciones de vida razonables:

«La merçed que vuestra señoría me ha de hazer en nombre de Su Magestad ha de ser que çiertos morales viejos que ay del tiempo de los yndios en la provincia de Cholula de que persona alguna no se aproveche, que yo sólo e no otra persona, si no fuere con mi poder, durante el tiempo de los dichos çinco años, crie seda con la hoja dellos para mi, pagando yo de la seda que con ellos crie e cogeré los derechos que vuestra señoría ynpusiere que se paguen a Su Magestad e para criar la dicha seda se me mande hazer en el dicho pueblo una casa de adobes del tamaño que fuere menester, e porque conviene que dende agora que los naturales de las dichas provincias donde se han de poner e criar los dichos morales comiençen a saber e deprendan los ofiçios e beneficios de dicha seda, e por la merçed que yo en ello resçibo se me han de dar quinze ombres de los naturales de cada una de las dichas tres provinçias.»
Si estas eran las tareas que tenía previstas para los varones, a las mujeres les había reservado la actividad a la que, junto a otras tareas domésticas, se habían dedicado durante la época prehispánica:
«Serán menester sesenta días y así criada, se me han de dar otras tantas mugeres de las naturales de los dichos pueblos para que me ayuden a hilar e aparejar la dichas seda, que se ocuparan otros sesenta días, a los quales dichos ombres e mugeres yo les daré a comer a mi costa todo el tiempo e días que los ocupare y me ayudaren.»
Cuando se redactó este documento, que obtuvo las mercedes solicitadas, a Hernán Cortés le quedaban diez años de vida. Enfrentado al Virrey Mendoza, y acompañado de su sucesor, regresó a España a principios de 1540. Cercano a la Corte y enredado en mil pleitos, falleció el viernes 2 de diciembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta, siendo enterrado en la cripta del duque de Medina Sidonia. Sus restos mortales, sin embargo, no hallarían descanso. Tras cruzar el Atlántico en 1566, quedaron sepultados junto a los de su madre y una de sus hijas en el templo de San Francisco de Texcoco. El 8 de noviembre de 1794, día en que se conmemora su encuentro con Moctezuma, los restos de quien todavía se tenía por un héroe, fueron llevados, con gran pompa, hasta la iglesia del Hospital de Jesús Nazareno, fundado por él mismo. Junto a su busto de bronce dorado, dentro de una urna funeraria, su cráneo quedó envuelto por un paño mortuorio de lino blanco con una cruz lobulada en su centro y rematado en sus bordes por un encaje de seda negra, acaso deudora de las semillas que él mismo encargó traer a aquellas tierras en las que anheló morir de su muerte.   

jueves, 17 de mayo de 2018

Iván Vélez 'La amenaza de la secesión es leyenda negra'

Iván Vélez, arquitecto y escritor, presenta en el programa La Redacción Abierta, una nueva edición del libro 'Sobre la Leyenda Negra', esta vez con prólogo de María Elvira Roca Barea. La obra nos transporta hasta el origen de la leyenda negra, un concepto que aflora en periodo de crisis y que se ha logrado convertir en todo un género periodístico. Es el conjunto de mecanismos que distorsionan la verdad histórica. Una falsa realidad vinculada al protestantismo que en la actualidad se ha sumergido en el separatismo y en la izquierda. España está en crisis económica y política. Existe una amenaza de secesión sobre la mesa que se sustenta en la leyenda negra´.

miércoles, 16 de mayo de 2018

La Nación y España en la obra de Gustavo Bueno

Cuarta conferencia del ciclo "Diálogos filosóficos", promovido por la Fundación Gustavo Bueno y el Centro Riojano de Madrid, que tiene lugar dentro de las jornadas “El sagastismo y el inicio de la disputa catalanista (1886-1892)". Presenta y modera Pedro López Arriba. Intervienen Pedro Insua e Iván Vélez.

viernes, 4 de mayo de 2018

La verdad (y las tres negaciones) sobre Tierno Galván

Artículo publicado el 3 de mayo de 2018 en Libertad Digital:
https://www.clublibertaddigital.com/ideas/sala-lectura/2018-05-03/ivan-velez-la-verdad-y-las-tres-negaciones-sobre-tierno-galvan-85010/
La verdad (y las tres negaciones) sobre Tierno Galván
«Ni era hijo de agricultor, ni era republicano, ni era socialista revolucionario». Estas tres negaciones forman parte de la introducción de La verdad sobre Tierno Galván (Madrid 1997), obra del recientemente fallecido César Alonso de los Ríos. El libro vio la luz una década después de la desaparición de Enrique Tierno Galván, y supuso uno de los primeros rasguños que comenzaron a erosionar, para aquellos que quisieron estar al loro, la figura del venerado Viejo Profesor (VP), apodo que acuñó Raúl Morodo cuando Tierno tenía 36 años.
Un lustro antes, VP había dado a la imprenta un calculado autorretrato cuyo título contenía altas dosis de elocuencia. Cabos sueltos, en efecto, constituyó un minucioso trabajo de cosmética en el cual Tierno confeccionó una máscara repleta de claroscuros, omisiones y medias verdades, algunas de las cuales mostraban los complejos y ambiciones de quien se presentaba como un sabio despistado. El texto de César Alonso de los Ríos comienza por el final, es decir, por el multitudinario entierro por el que transitaron, primero la carroza Imperial de pompas fúnebres de Barcelona, y después un Dodge, vehículo que depositó su fúnebre carga en el Cementerio de la Almudena. El hombre que había adquirido la forma cadavérica fue despedido por que paladeaban las barrocas formas de sus bandos municipales, pero también por los que se acogieron al estridentismo de la Movida. La idea de escribir o, por mejor decir, reescribir la biografía de aquel hombre, brotó como idea dentro de esa ceremonia luctuosa.
Era preciso, pues, buscar un orden cronológico, y ello llevó al primer cabo suelto. Pese a que en la obra de Tierno hay una constante alusión a su origen soriano y campesino, lo cierto es que VP no había visto sus primeras luces en Valdeavellano de Tera, y ello a pesar de que don Enrique llegó a solicitar al párroco de la localidad un certificado de buena conducta. Tierno no había nacido «accidentalmente en Madrid», según su propia confesión, sino en la muy urbana Madrid, en el seno de una familia alejada de arados y besanas. Nieto del capitán Julián Tierno Gómez, muerto por paludismo en Cuba, su padre fue el sargento Alfredo Tierno, también combatiente en la isla, mérito por el cual obtuvo condecoraciones, pensiones, y una plaza en las oficinas de la Capitanía General de la Primera Región. Ello determinó que el niño naciera en un piso de la Calle Calvo Asensio, y que pudiera formarse, tardíamente, en el Instituto Cisneros. También que en 1937 fuera movilizado por el bando republicano, encontrando acomodo en el Centro de Reclutamiento e Instrucción Militar del Paseo de María Cristina. Incapaz de encontrar documentación que acreditara su militancia, conocedor del personaje, Alonso de los Ríos concluye: «Pienso que, al igual que no cogió un fusil, tampoco cogió carné alguno. Su actitud es la de un espectador que se dedica lo menos posible al hecho bélico y a la confrontación ideológica». Las dudas acerca de la adscripción política de Tierno crecen si se tiene en cuenta que durante la guerra se produjo la detención y encarcelamiento del padre, el hermano y su mejor amigo, sospechosos de pertenecer a la quinta columna. Sea como fuere, Tierno, que trató posteriormente de pasar por vencido, tras terminar brillantemente la carrera de Derecho, leyó su tesis dirigido por el tradicionalista Elías de Tejada, y ganó la plaza de jefe de negociado del Ministerio de Educación Nacional, obteniendo así la estabilidad ligada al funcionariado del régimen franquista.
Asiduo de la Revista del Instituto de Estudios Políticos, Tierno mantuvo relaciones con un amplio espectro de personalidades que se movían dentro de un régimen en absoluto homogéneo ideológicamente. Fue a partir del decisivo 1953, cuando comenzó a adquirir relevancia gracias a su plaza en la Universidad de Salamanca, regida por Antonio Tovar. Desde allí comenzó a trabajar a propósito de las comunidades y adquirió un perfil más político tras fundar la Asociación Funcionalista para la Unidad de Europa. En este sentido, la década se cerró con su asistencia a la famosa cena del hotel Menfis en la que se presentó Unión Española organización impulsada por Joaquín Satrústegui y Jaime Miralles. Estos movimientos no pasaron inadvertidos para los Estados Unidos, que ya habían puesto los ojos en la anómala –anticomunista, pero no democrática- España. Alonso de los Ríos aporta un interesante dato al señalar que Arthur Whitaker, profesor de Historia Latinoamericana de la Universidad de Pennsylvania, envió un informe al Consejo de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos, en el que habló del «funcionalismo» de Tierno, término pretendidamente neutro pero atractivo. Whitaker señalaba también el anticomunismo que unía a Franco, la Unión Española y el grupo de Dionisio Ridruejo con el que Tierno ya había establecido relaciones. Biográficamente ajeno al mundo rural, VP fue asiduo vendimiador, es decir, habitual visitante de universidades americanas, muy interesadas en las derivas ideológicas del franquismo.
A principios de los 60, en España existía ya una oposición al franquismo. Un colectivo que se hizo visible en Múnich en 1962, ciudad a la que no llegó la personalidad corpórea de don Enrique, sino una epístola que en cierto modo anticipaba los bandos que tanta popularidad le dieron tras alcanzar una alcaldía cuyos cimientos se fraguaron en los círculos que se reunieron en la ciudad bávara. A esas alturas, Tierno había virado del monarquismo a un socialismo que contó con los generosos auspicios del Congreso por la Libertad de la Cultura, organización que se fijó pronto en nuestro personaje. Inmerso en esos ambientes, tras su separación de la cátedra en 1965, Tierno lo apostó todo a los socialismos, es decir, al PSOE exiliado en Toulouse primero, y al financiado por Alemania después. La plataforma desde la que operó fue el Partido Socialista Popular (PSP), cantera de socialdemócratas que hicieron carrera posteriormente tras ver cómo la vía monárquica donjuanista, con la que tanto coquetearon, se agotaba.
        Tras el fracaso de su intento más ambicioso, acaparar el socialismo español por medio del Partido Socialista del Interior, al que le faltó el apoyo de un sostén sindical, Tierno se ajustó a la última de las negaciones que desgranara Alonso de los Ríos. Asistente bajo un embozo marxista a cenáculos en los que tenía gran protagonismo un PCE cada vez más alejado del estalinismo, Tierno terminó, tras su paso por la Junta Democrática, por integrarse en el partido ganador, el PSOE que asumió las deudas de su aventura política. Muerto Franco, recuperó su plaza universitaria y, en palabras de César Alonso de los Ríos, «representó su papel a la perfección», hasta el punto de constituir un icono madrileño impermeable a la verdad que el escritor palentino desveló hace más de tres décadas en la obra que hemos evocado

Iván Vélez - El Imperio español: ¿Oro y esclavos?

Conferencia pronunciada el lunes 30 de abril de 2018 en la Fundación Gustavo Bueno:
https://www.youtube.com/watch?v=SfLSJPUf0lw&t=651s

En la muerte de César Alonso de los Ríos

Artículo publicado el domingo 1 de mayo de 2018 en Libertad Digital:
https://www.libertaddigital.com/opinion/ivan-velez/en-la-muerte-de-cesar-alonso-de-los-rios-84993/
En la muerte de César Alonso de los Ríos
«La utilización del talante era un modo de reducir lo político o lo religioso a lo psicológico». Las palabras reproducidas formaron parte de Yo tenía un camarada. El pasado franquista de los maestros de la izquierda (Ed. Áltera, Madrid 2007), libro cuyo título procede de la célebre versión falangista de una canción alemana homónima compuesta contra Napoleón. La obra de César Alonso de los Ríos, apareció un año después de que lo hiciera una recopilación de artículos titulada Yo digo España. Ambos volúmenes se insertan en aquellos lejanos días en los que el talante, cuyo precedente teórico situó Alonso de los Ríos en la obra del ideólogo José Luis López Aranguren, era la energía que nutría al por entonces presidente del Gobierno, el mismo que dejó para los anales una frase: «España es un concepto discutido y discutible». Yo digo España fue la respuesta que el palentino dio a los cultivadores de la elusiva fórmula «Estado español».
Nacido meses antes del estallido de la Guerra Civil, durante su infancia recibió la impronta del jesuítico Colegio de San Zoilo en el mismo Carrión de los Condes donde en 1963 echara a andar la primera encuesta sociológica que sirvió para ir implantando en España la tecnología necesaria para la cristalización de una democracia de mercado trazada bajo los patrones del anticomunismo. Educado en semejante ambiente, no es de extrañar que don César acabara formando parte del monarquizante, antifranquista y anticomunista Frente de Liberación Popular, hecho que le condujo a prisión un año antes de que Aranguren, José Luis Sampedro y Ramón Tamames pusieran en marcha la encuesta de Carrión bajo la atenta mirada y los socorridos dineros del Congreso por la Libertad de la Cultura. El anticomunismo se decía de muy diferentes, en gran medida, jesuíticas formas.
Tras su breve paso por la cárcel, la pluma de Alonso de los Ríos formó parte de revistas pertenecientes al entorno de los grupos aludidos, como Cuadernos para el Diálogo o Triunfo, publicación en la que llegó a figurar como redactor jefe. Por lo que respecta a su trayectoria política, el desengaño sufrido tras su paso por el Felipe, no impidió que nuestro hombre, fallecido en el día de hoy, se afiliara al PCE, que ya había dado su viraje hacia un Eurocomunismo compatible con la estructura de comunidades diferenciadas que se había fraguado en distinguidos salones. Siempre moviéndose en ambientes tan culturales como periodísticos, la evolución de César Alonso de los Ríos no podía derivar hacia otros lugares que no fueran los de la socialdemocracia de ribetes federalizantes y aliento germánico, representada por el nuevo PSOE, aquel que arrumbó a Llopis y abrió las puertas de la Moncloa a Felipe González. Fue, sin embargo, durante la apoteosis del socialismo español, cuando el periodista comenzó a distanciarse del partido del puño y la rosa. Privilegiado conocedor del pasado de muchos de los próceres de la democracia que comenzó a rodar durante la Transición, Alonso de los Ríos abrió una nueva fase profesional que sumó a sus artículos en El Independiente, El Sol o ABC, una serie de títulos, las ya aludidos, a las que hemos de añadir sus trabajos sobre Tierno Galván, o su libro La izquierda y la nación. Una traición políticamente correcta.
En todos estos libros, César Alonso de los Ríos, firmemente comprometido con la defensa de la Nación, fue desvelando algunos de los secretos mejor custodiados por algunos de los protagonistas de la transformación interna del franquismo. Así, las máscaras confeccionadas por hombres como Aranguren, Ridruejo, el Padre Llanos, Laín y, sobre todo, Tierno, con el objeto de ajustar sus biografías a los nuevos cánones, fueron cayendo, dejando asomar una incómoda verdad.
Vaya desde aquí este modesto homenaje al hombre que hoy nos ha abandonado.

viernes, 27 de abril de 2018

Si algún preso adoleciere en la cárcel

Artículo publicado en el suplemento Ideas, de Libertad Digital el día 26 de abril de 2018:
https://www.clublibertaddigital.com/ideas/historia-espana/2018-04-26/ivan-velez-si-algun-preso-adoleciere-en-la-carcel-84939/

Si algún preso adoleciere en la cárcel
En un alarde de imaginación, Andreu Van den Eynde, abogado de Junqueras y Romeva, no dudó, hace apenas un mes, en denunciar en su recurso la supuesta falta de neutralidad del juez Llarena, conductor de un proceso que, a su interesado juicio, se caracteriza por el uso de «fórmulas propias del sistema inquisitivo». Nada nuevo bajo el sol negrolegendario que, en gran medida, nutre el discurso de las sectas catalanistas, empeñadas en presentar a España como un país autoritario e insoluble en las benditas aguas democráticas de Europa. Es altamente improbable que Llarena se deje amedrentar por tan burda acusación que, en cierto modo, no es sino un halago, pues, sépalo o no don Andreu, los tribunales de la Inquisición se caracterizaron por un garantismo muy superior al que podía hallarse en los tribunales ordinarios que coexistieron con el destinado a inquirir sobre la fe, que no otra cosa era el Santo Oficio, institución común a todos los españoles, incluyendo, por lo tanto, a los ancestros de quienes pagan, con dinero propio o ajeno, su minuta.
Es probable que Van den Eynde sepa de aquel tribunal gracias a los clásicos estereotipos y caricaturas que han acompañado a una institución implantada tardíamente en España. Moviéndose entre los estrechos márgenes del tópico, acaso Llarena se le presente como un Torquemada redivivo capaz de mantener arbitrariamente a sus clientes en unas mazmorras lóbregas y oscuras, semejantes a las que popularizó la etílica pluma de Egdar Allan Poe.
Es evidente que dentro del imaginario que acompaña a la leyenda negra, las estampas asociadas a la Inquisición ocupan un puesto preminente, especialmente desde los tiempos de una Ilustración que, en rigurosa aplicación de su maniqueísmo –las luces de la razón frente a las tinieblas del fanatismo-, halló un terreno clericalmente abonado para buscar objetivos espurios, aquellos que ofrecía el Imperio español. Es en ese tiempo en el que arranca una línea que nos lleva incluso a Julián Juderías, quien, adelantándose a la estrategia desplegada hoy por los golpistas catalanes, detectó el alcance de la propaganda hispanófoba, al señalar que España era ya percibida, «desde el punto de vista de la tolerancia, de la cultura y del progreso político, [como] una excepción lamentable dentro del grupo de las naciones europeas».
Frente a semejante inercia sólo cabe buscar allí donde se conservan las pruebas de cómo procedía la Inquisición española, teniendo siempre presente el origen de la misma, la persecución de los cristianos judaizantes. En nuestro caso, las pesquisas nos han conducido al Archivo de la Inquisición de Cuenca. Hoy severamente despoblada, la actual provincia estuvo integrada en una amplia jurisdicción inquisitorial de la que se conserva abundante documentación. Entre los papeles destaca un legajo revelador, uno de los Libros de Visitas del célebre tribunal, en el que se consignan las realizadas por el inquisidor, el licenciado don Fernando Heras Manrique, a las cárceles secretas, es decir, a aquellas en que se hallaban incomunicados los reos.
Destacan, entre otras, las informaciones referidas a Violante Rodríguez, portuguesa nacida en Lamego, ciudad en la que se asentó una de las mayores comunidades judías del norte del reino de Portugal, antes de sufrir una fuerte represión a mediados del siglo XVIII. Viuda del cordonero Manuel Rodríguez, Violante fue encarcelada bajo la clásica acusación de judaizar. Gracias al archivo, podemos rastrear su paso por la cárcel secreta. La primera noticia nos lleva al 29 de octubre de 1650, cuando la mujer «dijo estar enferma y pidió médico y este inquisidor dijo lo mandaría llamar». Las visitas de don Fernando eran frecuentes. La escritura recoge otra petición de Violante Rodríguez fechada el 26 de noviembre. Testigo de ella fue el licenciado Heras, pero también el inquisidor Jacinto de Sevilla. Ante ellos, la Rodríguez «pidió un jubón con que abrigarse y todos dijeron hacerlo bien el alcalde». Los rigores del invierno conquense se sentían en la prisión. Así, el 21 de enero del año siguiente, la mujer «pidió camisa y jubón y se escribió dicho día al señor inquisidor a Madrid para que lo haga enviar de su secreto desta rea». La camisa, en efecto, llegó desde la capital. Prueba de ello es que, el 28 de marzo, durante otra visita, «pidió se labase su camisa y mandó al alcalde se la lauase».
El frío, pero también el abatimiento alimentado por la soledad, hicieron mella en Violante, que el primero de abril «Dijo no saber la ración que tiene». Tan sólo tres semanas más tarde, su estado alarmó al visitador que «le hizo lebantar de la cama y ponerse un jubón y que se pasease y hiciese ejercicio, riñéndole dicho señor inquisidor y diciéndole que por no lebantarse estaba entumecida y sin gana de comer». A mediados de junio, el nombre de Violante desaparece del papel. No obstante, el Catálogo del Archivo de la Inquisición de Cuenca recoge la resolución del caso de nuestra protagonista. El par de líneas a ella referidas se cierra con una palabra: suspenso.
El caso, uno más entre muchos otros que acaso expongamos en otro momento, rompe con la imagen manejada por muchos que, como Van den Eynde, se deleitan cautivos de sus ensoñaciones. Un sueño del que deberían despertar sobresaltados al conocer las Instrucciones al Santo Oficio redactadas por Fernando de Valdés en Toledo, allá por 1561:
«Si algún preso adoleciere en la cárcel, allende que los Inquisidores son obligados a mandarle curar con diligencia y proveer que se dé todo lo necesario a su salud con parecer del Médico o Médicos que le curaren, si pidiere Confesor, se le debe dar en persona calificada y de confianza…».

domingo, 22 de abril de 2018

Filipinas, 1648: 'Las nuebas mentirosas'

Artículo publicado en Libertad Digital el 18 de abril de 2018.
https://www.clublibertaddigital.com/ideas/historia-espana/2018-04-19/ivan-velez-filipinas-1648-las-nuebas-mentirosas-84884/

Filipinas, 1648: 'Las nuebas mentirosas'
Reçibí la de vuestra merçed de 8 deste en que vuestra merçed me dize la boz que ha corrido de aberse perdido las yslas philipinas y que lo abía escrito Diego Rodríguez Naranjo, hombre de negocios desta çiudad, a don Bernardo de Tejada, que se alla en esa corte, y que se a reparado en que la casa no a dado quenta desto a Su Magestad. Y es así que aunque ha corrido esta nueba no se a podido allar su fundamento, ni de las Yndias a benido bajel que la traiga. Sólo se dize que a benido por bía de Flandes, sin que se aya podido allar quien tenga carta dello, y así ni la casa ni yo hemos hallado cuerpo a esta nueba para dar quenta al Consejo, ni es bien dar abiso de la pérdida de un reyno sin saberlo primero muy de raíz, y supuesto que de la Nueba España no ay quien lo escriba, y que lo más que se dize es que se sabía por vía de Flandes, no abiendo en esa corte cartas de los confidentes, pareçe que no se le uede dar crédito.
Las letras reproducidas pertenecen a una carta escrita por Juan de Góngora, presidente de la Casa de la Contratación, fechada en Sevilla el 21 de agosto de 1648, año en el que finalizó la Guerra de Flandes. El conflicto bélico, también llamado Guerra de los Ochenta Años, terminó con la firma de la Paz de Westfalia, que reconocía la independencia de las siete Provincias Unidas. Pese a que la paz se selló documentalmente en 1648, desde el inicio de esa centuria el piadoso Felipe III había buscado una tregua. Exhaustos y desabastecidos, los míticos tercios alternaban destellos bélicos y motines, pero era evidente que habían comenzado a perder su temible potencia en las tierras bajas. El forcejeo en los campos de batalla tenía su reflejo en los despachos. De este modo, en 1609 se firmó la Tregua de Doce Años, fecha en la que Francisco de Quevedo escribió una obra, titulada España defendida y los tiempos de ahora, de las calumnias de los noveleros y sediciosos, que permaneció largo tiempo inédita, hasta el año 1916.
Cuatro siglos más tarde, la novelería, en sus diferentes formas, sustenta el negocio editorial y forma parte constitutiva del género periodístico, ya en soporte vegetal, ya en digital. Factor indispensable en toda tensión política, la propaganda, en este caso acompañada de un fuerte componente religioso, encontró en el papel, multiplicado por la acción de la imprenta, una poderosa herramienta que se reforzó con la obra de Las Casas en la que se novelaban las crueldades españolas en América. Editada en español en 1551, la Brevísimase publicó oportunamente en 1578 en Amberes en idioma francés, y ello a pesar de la reciente obtención de una amnistía y de la aceptación de grandes garantías religiosas para los rebeldes protestantes.
Contextualizados los hechos, regresemos a 1648, año en el cual muchos han tratado de situar el inicio de la llamada decadencia española.
Las alarmas habían saltado en Sevilla a cuenta de otra misiva, pues en la "Consulta del Consejo de Indias incluyendo carta de Juan de Góngora dando cuenta del poco fundamento de la voz que ha corrido sobre Filipinas", conservada en el Archivo General de Indias, puede leerse lo que sigue:
Un Domingo Rodrígues Naranjo, hombre de negosios, veçino de esta çiudad, abía escrito a don Bernarde de Tejada, que se halla en la corte, que las tas tales nuevas las abía traydo a Cádiz una urca olandessa que abía llegado.
Para ser más precisos, dichas islas se abían levantado, o, lo que es lo mismo, en los confines asiáticos del Imperio, tierras tan anheladas por los comerciantes de la Compañía de las Indias Orientales Unidas, se habría producido algo similar a lo ocurrido en el frente europeo. Era inexcusable abrir una investigación que aclarara unas noticias que podían estremecer a la Corte en la que se hallaba Tejada. Al cabo, ambos territorios, de ser cierto el rumor, se habrían rebelado contra su soberano, pues Felipe IV, el Rey Planeta, había recibido en heredad tanto las tierras descubiertas por Legazpi como esas tan levantiscas procedentes del tronco borgoñón de su familia. De ser cierta la información, el Imperio español se estaría erosionando en su extremo oriental por la vía de un alzamiento que, curiosamente, se habría conocido en la metrópoli gracias a la llegada a Cádiz de una orca, es decir, de una embarcación de gran tamaño y poca tripulación, holandesa...
La crisis abierta por las noticias propagadas por los sediciosos navegantes, bien que a escala sevillana, estaba servida, y podía extenderse dado el ambiente cosmopolita de la ciudad. Aunque a que a Sanlúcar había llegado un navío procedente de Caracas que nada sabía del alzamiento, era preciso interrogar al capitán Juan de Bastanbide, que inmediatamente fue requerido, pues la nueba corrió públicamente, así en la dicha yglesia mayor como en la lonja de Sevilla. La declaración de Bastanbide, de quien recogió la información Rodríguez Naranjo, rebajó mucho la tensión, pues este dijo:
aunque este declarante no se acuerda averlo dicho pudo ser que ponderando las nuebas mentirosas que cada día se dicen lo ay dicho pero no porque este declarante lo aya sabido ni oydo con fundamento a ninguna personas, y esto responde.
Hombre experimentado, conocedor de las mudables cosas de la mar, pero también de los vaivenes que acompañan al rumor, Bastanbide apeló a las nuevas mentirosas que cada día se dicen, adelantándose a ese género periodístico –las fake news– que hoy todo lo anega bajo la forma indocta del barbarismo.

miércoles, 18 de abril de 2018

“Hay que estudiar la historia entre EEUU y España”

Entrevista para Hispanic Council, 16 de abril de 2018:
https://www.hispaniccouncil.org/estados-unidos-continente-espanol-leyenda-negra/


Aunque de formación es arquitecto, Iván Vélez Cipriano (Cuenca, 1972) también es escritor especialista en la historia. Ha escrito, entre otros, Agua, hombres y máquinas en la España preindustrial El mito de CortésTambién ha colaborado en otras obras como Contra los mito y sofismas de las “teorías literarias” posmodernas; Gustavo Bueno: 60 visiones sobre su obra The invidiual and utopia. En esta entrevista habla de su combate contra la Leyenda Negra española, propaganda que analiza, cuestión a cuestión en su libro Sobre la Leyenda Negra(prologado por Mª Elvira Roca Barea). Este libro sirve como análisis de la verdadera identidad histórica de España a través de un concienciado estudio en el que priman los datos y riguroso estudio.
¿Por qué ha triunfado el discurso de la Leyenda Negra sobre la historia de España?
La pregunta muestra hasta qué punto existe una pugna entre historia y propaganda. En lo que respecta a España, conectada a otra idea tan denostada como la de imperio, la propaganda desplegada contra ella se mantiene desde hace siglos, y su triunfo se debe en gran medida a la interiorización que españoles e hispanos han hecho de ella, dejando de lado las fuentes históricas y asumiendo los estereotipos y deformaciones de los hechos.
¿Fue la colonización española de América tan violenta como algunos tratan de mostrarla?
El término  colonización, como bien señaló Levene, no me parece adecuado al hablar del Imperio español, pues este no se implantó con estructuras colonizadoras sino civilizadoras. La ciudad y las instituciones españolas –jurídicas, económicas, religiosas- son las que se asientan en el Nuevo Mundo y le dotan de su actual rostro. El proceso, especialmente en sus primeras fases, tuvo, en efecto, episodios de violencia, inevitables en toda expansión política de tal escala. Sin embargo, toda la legislación fue tendente a la protección del indio y la búsqueda de su integración en las estructuras imperiales de la época.
Libros como el suyo y el publicado por Elvira Roca tratan de poner luz sobre tantas sombras historiográficas. ¿Piensa que está calando en la sociedad la mitificación negativa de la historia de España?
En algunas áreas de la población se detecta un interés creciente por el conocimiento de la historia de España que combata la hispanofobia ambiental. Cada vez son más los que, a ambos lados del Océano, se despojan de complejos. Por otro lado, el Imperio español produjo una inmensa cantidad de documentación que cada vez es más accesible al público. Todo ello opera, a mi juicio, contra la Leyenda Negra.
¿Cree necesario introducir en el currículum académico el verdadero papel histórico de España en América y en EEUU?
Sin duda. Si uno echa un vistazo a la toponimia estadounidense se da cuenta enseguida de la profunda huella hispana existente. Los Estados Unidos, pese su inequívoco origen anglosajón, pertenecen a un continente configurado en gran medida bajo el prisma español. Por otra parte, el crecimiento de la población hispana dentro del país, y del propio idioma español, exige la incorporación de contenidos relacionados con este colectivo. Dicho esto en relación a los Estados Unidos, en lo referente al resto del continente, la incorporación del papel histórico de España al curriculum académico de naciones que surgieron de la propia transformación de aquel imperio, es algo inexcusable si se quiere comprender lo sucedido desde 1492 hasta nuestros días.
¿Considera que el indigenismo es uno de los puntales de la Leyenda Negra española?
El indigenismo es, en efecto, el puntal principal de tal leyenda. Desde la obra de Las Casas, tan útil para los imperios depredadores europeos, la cuestión del indio, un indio a menudo resultado de una abstracción, es el principal frente de ataque al Imperio español. Un frente que, alimentado durante mucho tiempo en contextos clericales, recobró su beligerancia en el siglo XIX, cuando se configuran las naciones políticas hispanoamericanas y se trató de convertir en un paréntesis la presencia española en América buscando legitimidades y héroes prehispánicos.
Hoy, el indigenismo es una potente herramienta para atacar la unidad de las naciones hispanas, incluyendo la propia España, en la que brotaron una serie indigenismos, primero de aliento racista y luego de rasgos culturales, en territorios como Vascongadas, Galicia y Cataluña.

martes, 17 de abril de 2018

La Inquisición

Durante siglos, la Inquisición, ha pasado por constituir una de las páginas más oscuras de la historia de España. Siempre ha sido percibida como la causa principal del atraso español, una terrible institución que provocaba centenares de miles de víctimas controlando la sociedad española y asfixiando la creatividad artística hispana. Pero lo cierto es que la época de mayor esplendor en todos los órdenes, incluyendo el cultural, coincide con los siglos más activos de la Inquisición. Fernando Paz e Iván Vélez ahondan en ello.

Felipe II y las falsas nuevas

Artículo publicado en El Asterisco el 15 de abril de 2018:
https://www.elasterisco.es/felipe-ii/

Felipe II y las falsas nuevas

Compartiendo popularidad mediática con el término posverdad, ya incorporado al diccionario de la RAE, la fórmula «fake news», en flagrante anglicismo, se asoma constantemente a los titulares periodísticos, especialmente desde la llegada a la presidencia norteamericana de Donald Trump. Extendidas ya a otros ámbitos de la actualidad, las «fake news», o falsas noticias, comenzaron a gozar de gran popularidad durante una campaña electoral que condujo al célebre empresario a la Casa Blanca, es decir, al lugar considerado como el centro de un poder imperial que mantiene entre sus principales símbolos el del águila, buscando de este modo su conexión con imperios precedentes, entre ellos el español.
La relación propaganda-imperio, máxime en una época marcada por el poder de los medios de comunicación, queda de nuevo fortalecida, y nos conduce, una vez más, a los terrenos roturados por la leyenda negra, entendida esta de un modo genérico o específico. La guerra de papel, ahora convertida en guerra de pantallas, persiste, ya sea con el objeto de menoscabar a un líder desde el interior de la sociedad política a la que pertenece ya desde una potencia extranjera interesada en menoscabar la imagen de un gobernante rival.
Si, como es de prever, Donald Trump todavía ofrecerá abundante material en ese sentido, la guerra propagandística ya se cebó históricamente con una eminente figura española a la que no por casualidad se llamó el Demonio del Mediodía, es decir, con Felipe II, encarnación del mal según el prisma tallado por el protestante escoplo de Martín Lutero. Como otras tantas figuras eminentes del Imperio español, Felipe II, que en lugar de haber nacido en Gante como su padre, lo había hecho en la muy castellana Valladolid, ha cargado con una sombría aureola a la que se asoman los rostros de Antonio Pérez, Escobedo, la Princesa de Éboli o su hijo, el desdichado príncipe Carlos, muerto en el Alcázar de Madrid tras conocerse su connivencia con los rebeldes holandeses.
Estos y otros factores, señaladamente su celo religioso, heredado de su padre, quien le aconsejó ser severo con los herejes y favorecer a la Inquisición, hicieron de Felipe II el blanco de muchas iras y de falsas nuevas, por emplear el lenguaje de la época. A Almudena Serrano Mota debo el conocimiento de los documentos que sustentan este artículo e ilustran hasta qué punto poder y propaganda se relacionan desde antiguo. Los hechos nos llevan a Monzón. Allí se encontraba Felipe II, en unas Cortes que permanecieron reunidas entre agosto de 1563 y enero de 1564. Desde aquel enclave envió el monarca despachos a otros reinos comunicando la existencia de un peligroso rumor y dando instrucciones para neutralizarlo. Dos de ellos tenían por destino Italia. El contenido de aquellas letras informaba de cómo se decía que Felipe II había sido asesinado de un tiro de arcabuz. Al embajador en Génova, Gómez Suárez de Figueroa, escribió lo siguiente:

«Por aver respondido a todas vuestras cartas será esta solamente para deciros que aunque por una que mandé a Gonçalo Pérez que os escribiese a último del pasado, avréis entendido la nueva que en Madrid y otras partes de los reynos de Castilla y destos se avía poco ha divulgado de que me avían muerto de un arcabuzazo, y no se avía podido saber el origen ni fundamento que avía tenido.»

Consciente de la gravedad de unas noticias que convertían en vulnerable al Rey Católico, Felipe II buscó todas las vías para hacer llegar la verdad a los confines de sus dominios:

«Todavía porque aquella carta va por Francia a la ventura con un correo particular he querido avisaros con este que va por mar de la falsedad desta nueva y de cómo gracias a Nuestro Señor, yo quedo muy bueno y atendido a dar fin a estas cortes, las quales pienso que se acabaran en este mes, y podré quedar desembaraçado para lo que más conviniere del servicio de Nuestro Señor y bien público y particular de mis reynos».

         Las noticias tranquilizadoras debían difundirse lo antes posible a las personas que el rey indica y a quienes ellos considerasen:

«Vos lo podréis hazer entender a los dessa república, pues no dudamos que holgarán dello quanto lo requiere la buena voluntad que les tenemos, y también diréis al embaxador Vargas y a Juan Andrea y Adam y Marco Centurión, si se hallaren ay, que al comendador mayor de Alcántara yo se lo escrivo, y remitiréis luego las cartas que van con esta para los duques de Saboya y Sessa, con estafeta propia, que son sobre lo mismo, pues veis quánto cumple que se sepa en todas partes lo cierto».

Paralelamente debían hacerse las averiguaciones oportunas acerca de lo sucedido:

«He mandado hazer muy gran diligençia para llegar al cabo de dónde ha salido esta fama y con qué fines y de lo que se descubriere se os dará luego aviso como es razón»

El despacho que el rey envió a Luis de Ávila y Zúñiga, comendador de Alcántara, que estaba en Roma, también fue enviado por mar. Está fechado el 3 de enero de 1564. En él ya se daba por hecho que don Luis se habría enterado de la nueva:

«Si esta os tomare donde esté también el embaxador Vargas, mostrársela, para que sepa que en esto passa como es razón, y a los que más quisiéredes lo podréis decir, pues por todos respetos es bien que se divulgue. He mandado hazer las diligençias posibles para llegar al cabo de dónde y de quién avrá salido, pues se dexa bien entender que ha sido con ruin yntençión». 

Sirva esta añeja pieza para desengaño de adanistas e ingenuos, creyentes todavía en un mundo transparente y pulcro, capaz de existir al margen de la ruin intención.

lunes, 16 de abril de 2018

Iván Vélez: "El mito de Cortés" en Mallorca

Iván Vélez
Conferencia ·El mito de Cortés - Hotel Innside Palma Center. Palma de Mallorca. Fran Dalmau Reyes - Iván Vélez -(Músico invitado Guilermo Femenías)
https://www.youtube.com/watch?v=8GwP22dxMcM

domingo, 15 de abril de 2018

España, ¿nación de naciones?

Iván Vélez, director de la Fundación DENAES, y Ramón Walsh, portavoz de la Coordinadora 25S, debaten sobre la idea de España y el derecho de autodeterminación.