La Gaceta de la Iberosfera, 27 de octubre de 2025.
https://gaceta.es/opinion/junts-y-la-ruptura-blanda-20251027-0738/
Junts y la ruptura blanda
Después de terminar esta columna, he puesto un 3-1 en la porra familiar. Aunque el Madrid juega en casa, mi pronóstico tiene, como siempre, mucho de deseo. En unas horas sabré si he acertado. Unas horas después de que este escrito se publique, sabremos algo más del rumbo que va a tomar Junts. Las aguas de la política, permítaseme el tópico, siempre son procelosas, pero en el caso de las que surcan los neoconvergentes, su derrota va camino de algo parecido al Mar de los Sargazos. Puigdemont está atrapado en una situación kafkiana. Veamos.
Tras su huida al corazón de Europa en julio de 2023, la geometría d´Hont convirtió a sus siete escaños en llave de gobierno del Estado opresor. Consciente de ello, el de Amer buscó, ante todo, escapar de la acción de la justicia española. Sin embargo, a pesar de que Sánchez elaboró una ley de amnistía a la medida de los golpistas, algo que Josep Pagès le espetó -nosotros, Junts per Catalunya, somos los responsables de que la redacción de la amnistía sea la que es- a Cayetana Álvarez de Toledo en Comisión Constitucional del pasado 28 de febrero, Puigdemont sigue sin pisar Cataluña. Desde 2017, la única visita conocida a Cataluña fue aquella en la que los mozos de escuadra respetaron escrupulosamente los semáforos, permitiéndole volver a Europa. Con Cerdán en prisión, su actual visitante es Rodríguez Zapatero. Por lo que respecta a cuestiones ajenas a Su Golpidad, escasos avances. Las competencias de inmigración no han sido transferidas y el catalán sigue sin ser oficial en la Unión Europea, aunque su marginación en Cataluña la ejerce ahora Salvador Illa. La foto con Sánchez aún no se ha producido, aunque todo parece indicar que se hará, cuando toque. «¡Hala, ya tenéis el corte!», espetó Sánchez a sus dóciles periodistas la semana pasada.
En estas circunstancias, Junts se plantea la ruptura con el PSOE y sus socios. La decisión dependerá, la cosmética democrática así lo exige, del voto de la militancia, ente la cual se cuentan alcaldes que agarran con fuerza sus varas. Sin embargo, ¿qué significa romper? Votar por libre, tras fruncir mucho el ceño o aumentar la tensión mandibular de Miriam Nogueras es una vía ya explorada. La otra es mucho más arriesgada. Se llama moción de censura. Y dentro de esa senda, la medida podría conducir a la elección de una figura que inmediatamente convocara elecciones. Sin embargo, y sin descartar la remontada socialista, es decir, la posibilidad de que el PSOE alcanzara un número de escaños suficiente para entregar lo común a las sectas extractivas a cambio de mantenerse en La Moncloa, es muy posible que las urnas propiciaran un gobierno PP-VOX. En ese caso, Junts sería acusado de propiciar el regreso de la temida derecha, espantajo que agitaría Sánchez para aglutinar al izquierdismo estatal, al poder en España.
El tiempo corre contra Puigdemont. Si hasta julio de 2023, el olvido, que como afirma el tango, todo destruye, era su mayor amenaza, hoy debe tomar una decisión apremiado por el ascenso de Alianza Catalana, marca emergente que ha recuperado las esencias hispanófobas del catalanismo. Con la estrella de David sobre su solapa, ajena a la deriva de la flotilla, Orriols es una firme alternativa al personalismo de Puigdemont, que tendrá que romper sin romper del todo. Como en el caso del Clásico, pronto lo sabremos.