domingo, 1 de marzo de 2026

Alerta ante el fascio durmiente

La Gaceta de la Iberosfera, 23 de febrero de 2026.

https://gaceta.es/opinion/alerta-ante-el-fascio-durmiente-20260223-0017/ 

Alerta ante el fascio durmiente

El pasado 18 de febrero, Sarah Santaolalla, Gabriel Rufián y Emilio Delgado llenaron la Sala Galileo Galilei. Ante un público tan esperanzado como temeroso ante el acceso al poder de la extrema derecha y la llegada de algo muy parecido al Apocalipsis, el trío, sentado bajo un lema que rezaba, Disputar el presente para ganar el futuro, junto a un puño izquierdo, repasó los principales males que aquejan a la sociedad española. Unos males que resultaron ser, en gran parte, … los mismos que denuncia Vox. La ceremonia, que contó con la retransmisión en directo de Televisión Española, planteó una hipotética candidatura conjunta, de carácter estatal, pues el término «nacional» es tabú en ese ambiente, de cara a las próximas elecciones generales. 

Aunque la Santaolalla, por aquello de las proporciones comentadas por Rosa Belmonte, acaparó gran parte de la atención, Rufián fue quien más se acercó a una propuesta concreta. Tras confesar que tenía miedo «como demócrata», el más pichi de los diputados españoles, se preguntó: «¿Qué sentido tiene que catorce izquierdas representando lo mismo se presenten en el mismo sitio? ¿Quién se presenta en Girona (sic), en Sevilla, en Valencia, en Madrid…? ¿Vale la pena seguir compitiendo entre nosotros para ver quién es más puro y quién hace mejores tuits?».

La solución la dio él mismo: que el partido con más posibilidades dentro del ámbito izquierdista dejado por el PSOE, sea el único que concurra en aquellos lugares en los que la rivalidad entre siglas debilite a todos. La fórmula del de Santa Coloma de Gramanet supondría, por ejemplo, que su propio partido no se debería presentar en las provincias catalanas, pues Comuns les superó en votos. Como era de prever, el golpista Junqueras terció de inmediato para aclarar que ERC concurrirá en las cuatro provincias catalanas.

En cuanto al principal apoyo del Gobierno, EH Bildu, la cuestión se resolvió automáticamente. Con unas encuestas que atisban el sorpaso a sus mayores, al PNV, los de Otegui no piensan prestarse a la estrategia de un maketo que, a su vez, es un charnego, cuestiones estas, las de la xenofobia vasquista y catalanista, que parece haber olvidado nuestro hombre, plenamente integrado en los ambientes madrileños en los que le ríen las gracias. El BNG también se ha desmarcado pues, al igual que las marcas mencionadas, los bloquistas fantasean vivir ya en una nación, por lo que no ven sentido a invadir territorios ajenos. En definitiva, la ocurrencia de Rufián, que hace tiempo se quejaba de que con sus impuestos se pagaba el comedor de sus primos de Jaén, ha nacido muerta, aunque ha servido de revulsivo. 

En efecto, como réplica a la charla del Galileo, el izquierdismo partitocrático ha regresado en el Círculo de Bellas Artes, también de Madrid, pues el plurinacionalismo rara vez se lanza desde provincias. En el edificio de Antonio Palacios, Rita Maestre, Lara Hernández, Antonio Maíllo, y los ministros Ernest Urtasun y Mónica García, en representación de Más Madrid, Sumar, Izquierda Unida y Comuns, se comprometieron a tejer las alianzas de siempre. 

En el acto, titulado Un paso al frente, destacaron las palabras de Mónica García: «La izquierda no tenemos la culpa de que esté Vox. La culpa es del fascio durmiente desde el franquismo, esa nueva temporada de The Walking Dead. La culpa de Vox es de un PP mimetizado con todo su catálogo de ideas ultras». O lo que es lo mismo, un nuevo «que viene el lobo».

La inquietud cunde en el espectro a la siniestra de Sánchez hasta el punto de que varios miembros de su Gobierno plantean transformaciones que les permitan sobrevivir. Fuera de foco, los podemitas, por boca de Irene Montero, ya han anunciado la buena nueva. «Hay ganas de izquierda», dice la vocera de Galapagar, que anticipa «caerán por su propio peso». Es decir, por la cuenta que les trae.

 

ETA y los modales

La Gaceta de la Iberosfera, 16 de febrero de 2026.

https://gaceta.es/opinion/eta-y-los-modales-20260216-0045/ 

ETA y los modales

Decía Thomas de Quincey en su Del asesinato considerado como una de las bellas artes (1827): «Si uno empieza por permitirse un asesinato, pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación». La secuencia de los hechos narrados por el irónico autor de Confesiones de un inglés comedor de opio se ajusta a la trayectoria seguida por la banda terrorista ETA. Y se ciñe, sobre todo, después de las palabras pronunciadas por Iñaki Anasagasti, cuyo apellido se convirtió en su día en sustantivo capilar.

En efecto, con cierta tardanza —cosas de las redes sociales— unas declaraciones del célebre peneuvista se han viralizado recientemente. Las manifestaciones las vertió, pues de un vertido se trató, durante una entrevista concedida al programa La Kapital, de TeleBilbao, el 20 de noviembre de 2025. Aquel día, el de Cumaná soltó la siguiente perla, no precisamente caribeña: «No deja de ser, eh Iñaki [refiriéndose al presentador], terrible que cuando existía ETA había mucha contención en el lenguaje, en las formas, en cosas y cuando ETA desaparece esto es un todo vale, un totum revolutum».

La pérdida de modales, de «contención», venía a cerrar el círculo abierto el 7 de junio de 1968 en la localidad guipuzcoana de Aduna. Ese día, Txabi Etxebarrieta e Iñaki Sarasketa tirotearon al guardia civil José Antonio Pardines Arcay, que se convirtió en la primera víctima mortal oficial de la banda terrorista ETA, algunos de cuyos miembros —Julen Zabalo Bilbao y Joseba Sarrionandia— nutren hoy al profesorado del Máster Universitario en Soberanía en los Pueblos de Europa, en la universidad pública de la región.

Cometido aquel asesinato, la banda robó e implantó lo que denominó, con ínfulas estatales, «impuesto revolucionario», es decir, una extorsión para avanzar en la «construcción nacional» cimentada en sangre española. En cuanto a la bebida, distanciada del asesinato por De Quincey, el pote es, sin duda, una seña de identidad para quienes, a pesar de su «inobservancia del día del Señor», siempre tuvieron sotanas orbitando a su alrededor. 

Durante el tiempo de actividad criminal de la banda terrorista ETA, el mayor beneficiario ha sido el PNV, factor imprescindible en la redacción de la Constitución de 1978 que ha permitido gozar de una posición privilegiada a las provincias vascongadas, convertidas en comunidad autónoma sobrefinanciada por medio del que, un hermano de una víctima de los etarras, Mikel Buesa, denominó pufo vasco. Con la inestimable colaboración de un bipartidismo oportunista e irresponsable, el PNV ha puesto y quitado gobiernos y mantiene un sablazo calculado a la medida de sus objetivos. Mientras el Arzallus de turno negociaba con el Gobierno y el Anasagasti del momento exhibía su suficiencia en el Congreso de los Diputados, la banda del hacha y la serpiente limpió, por los métodos más sanguinarios, la tierra vasca de todo aquel que estorbara a unos propósitos que buscan la secesión cuando no haya más que exprimir a España.

Ocurre, no obstante, que de tanto mimar a «los chicos de la gasolina», su marca, EHBildu, amenaza seriamente a sus padres políticos, a los que celebran el Alderdi Eguna y escuchan el chistu. Los que potean sin huella de carbono y perspectiva de género son los preferidos por la menguante juventud vasca mientras la nostalgia se apodera de viejos jeltzales como ese Anasagasti que echa de menos el tiempo en el que ETA garantizaba la «contención en el lenguaje, en las formas».

 

La saca etarra

La Gaceta de la Iberosfera, 9 de febrero de 2026.

https://gaceta.es/opinion/la-saca-etarra-20260209-0001/ 

La saca etarra

En 2021, Pedro Sánchez transfirió a la Comunidad Autónoma Vasca las competencias de prisiones. La medida, todos lo sabíamos, iba encaminada a favorecer a los etarras que cumplían condena por delitos que, desde el chivatazo al coche bomba o el tiro en la nuca, se hicieron contra España. ETA, por más propaganda que remuevan los voceros sistémicos, siempre tuvo como razón de ser la mutilación de parte del territorio nacional. De la nación española. 

La decisión de Sánchez sirvió para que, al cierre de 2025, 111 presos de ETA, obtuvieran el tercer grado, medida que ha sido revocada por la Fiscalía en 20 ocasiones. Entre los beneficiados figuran, Juan Carlos Iglesias Chouzas, alias Gadafi, miembro del Comando Vizcaya, al que se atribuye la autoría de al menos 15 asesinatos, y Ana Belén Egües, Dolores, autora del atentado cometido en la calle Platerías de Madrid en agosto de 2000, quejó siete heridos de gravedad. A esos agraciados terroristas hay que añadir el de Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, que a partir de ahora podrá salir de la cárcel de la cárcel de Martutene durante el día de lunes a viernes. Condenado en 2011 a 377 años de prisión, Txeroki podrá pasearse por las calles vascas para trabajar o cumplir labores de voluntariado. Ofertas no le van a faltar, pues la red filoetarra es frondosa y, a diferencia de lo que predica el Gobierno, no deja a nadie atrás.

Todas estas excarcelaciones han de conectarse con las manifestaciones hechas por Arnaldo Otegui, el Hombre de Paz zapateriano, en octubre de 2021, cuando dijo: «Si para sacar a los 200 presos hay que votar los Presupuestos, pues votamos». EH Bildu apoyó los presupuestos de 2021 y los de 2022, todavía en vigor, y es el socio más fiable de Sánchez. En ese tiempo, la saca de presos etarras no ha cesado. A su salida de la cárcel, la mayoría de ellos han sido recibidos como héroes, para escarnio de unas víctimas, con cuyas asociaciones nunca se ha reunido el yerno de Sabiniano Gómez desde su llegada a La Moncloa, acceso que debe, en gran medida, a los proetarras.

Disuelta el 3 de mayo de 2018, ETA ha sido un factor decisivo en la construcción nacional vasca. Ha sido, también, el sangriento centinela del cupo con el que España sostiene el privilegio vasco. La conjugación entre el PNV y la banda surgida en el entorno de sus jóvenes se evidenció en 1981, cuando, con su habitual tono jesuítico, Arzallus dijo a los del hacha y la serpiente: «Nosotros vamos a hacer campaña contra la LOAPA; ya sabéis qué os toca a vosotros». No hicieron falta más precisiones. Casi medio siglo después, el cupo, rebautizado por Mikel Buesa como el «pufo vasco», mantiene el bienestar de aquellos que no hubieron de dejar su tierra o de los que, como su hermano, el socialista Fernando Buesa, cayeron abatidos por la acción criminal de los compañeros de Txeroki.

Después de, como dijo Pilar Ruiz, madre de otro socialista asesinado por la banda, a Patxi López, congelar la sangre de muchos de sus militantes, el PSOE se dispone ahora a rendir un nuevo servicio a ETA: su borrado de la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea. «ETA no existe», afirman quienes fantasean combatir el franquismo, el fascismo y otros ismos a la medida de una agenda memorística que impone una amnesia sobre las acciones de criminales que, como Txeroki, se pasean entre nosotros.

 

Marrona

La Gaceta de la Iberosfera, 2 de febrero de 2026.

https://gaceta.es/opinion/marrona-20260202-0005/ 

Marrona

El pasado sábado, la eurovocinglera Irene Montero se desgañitó, micrófono en mano, ante sus fieles. Medio ronca por el efecto de sus gritos, la pareja de Iglesias Turrión vociferó: «Ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora. Claro que yo quiero que haya reemplazo, reemplazo de fachas, reemplazo de racistas, reemplazo de vividores y que lo podamos hacer con la gente trabajadora de este país, tenga el color de la piel que tenga, sea china, negra, marrona (sic), con todas las compañeras, las gentes trabajadoras de este país»». Acuñado sobre la marcha, el desliz o el neologismo, pues no ha de descartarse que el palabro entre en circulación, bien puede figurar al lado del famoso «miembras», cuya autora, Bibiana Aído, exministra de Igualdad, ocupa desde hace meses el cargo de Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe.

La frase reproducida la pronunció, es un decir, durante el mitin que Podemos dio en Zaragoza, con vistas a las elecciones regionales del 8F, a las que la formación morada se presenta con una candidata de apellido normativamente euskaldunizado, María Goikoetxea, que fue directora gerente del Instituto Aragonés de la Mujer durante el mandato de Javier Lambán, ese al que Pedro Sánchez llamó «petardo».

Arropada por los suyos, la Montero no ocultó su verdadero objetivo: «Tras la regularización de inmigrantes, vamos a por la nacionalidad y a que puedan votar». O lo que es lo mismo, la vecina de Galapagar descubrió lo que todos sabemos: que las izquierdas pretenden alterar el censo electoral utilizando para ello a una inmigración masiva. El proyecto ya está en marcha. El recientemente aprobado Real Decreto, hecho a la medida de Podemos, permitirá dar el primer paso en la senda marcada por Montero. Gracias a él se regularizará a medio millón de personas. La exigencia es mínima, según se puede leer, podrán tener papeles todas aquellas personas «que estuvieran en España antes del 31 de diciembre del año 2025 y que puedan demostrar al menos cinco meses de residencia». En cuanto a la seguridad, si el inmigrante —migrante en jerga podemita— «acreditase haber solicitado el certificado de antecedentes penales de las autoridades del país de origen o de aquel donde hubiera residido durante los últimos cinco años, y hubiera transcurrido un mes sin haberlo recibido, el Gobierno, previa solicitud al efecto, podrá recabar la información necesaria directamente de la autoridad del país correspondiente». O lo que es lo mismo, una pequeña demora limpia el expediente delictivo del nuevo legal

Tras su fallido asalto a los cielos, Podemos trata de levantar el vuelo. Y lo hace con un lenguaje cada vez más agresivo. Si Irene Montero habla de «barrer», Ione Belarra ha hablado de «reventar» a las derechas y Pablo Iglesias ya se ofreció al PSOE: «Para reventar a la derecha española y a sus activos políticos, ahí nos tenéis para llegar a donde sea necesario. Pero para eso hay que tener agallas». Por si ello fuera necesario, los desahogos de esta terna pequeñoburguesa necesitada de atención, desvelan la estrategia del PSOE, capaz de cualquier cosa antes de abandonar el poder. Los efectos del Real Decreto, sin embargo, ya son visibles y los padecerán aquellos cuya renta no les permite costearse viviendas en zonas exclusivas ni viven protegidos por escoltas. Si en Barcelona ha habido aglomeraciones en el consulado de Pakistán para regularizar a una multitud de individuos ajenos por completo a la perspectiva de género, en Ceuta, 200 inmigrantes ilegales, muchos de ellos con piel marrona, han asaltado la valla imantados por un efecto llamada cuyas consecuencias son fácilmente adivinables.

 

La soldadura de Adamuz

La Gaceta de la Iberosfera, 26 de enero de 2026.

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La soldadura de Adamuz

Una semana después del trágico accidente de Adamuz, las certezas comienzan a abrirse paso. Una de ellas es que el Iryo que descarriló lo hizo mientras transitaba por una vía fabricada en 1989. Es decir, con Felipe González, ese que tanto estorba en Ferraz, el mismo que constituye un referente de moderación para Moreno Bonilla, como presidente del Gobierno. Según se va sabiendo, la vía se quebró por el hilo de soldadura que unía el metal ochentero con el raíl de 2023. Adjudicadas por un monto de 60 millones de euros, las obras de renovación del tramo en el que descarriló el Iryo no incluyeron todos los elementos, de ahí la coexistencia de un raíl felipista y uno sanchista cuya fractura ilustra la ruptura entre uno y otro tiempo. Si el rail instalado en la época del sevillano preludió su apoteosis, representada en un 1992 tras el cual apareció una crisis que se llevó por delante a su Gobierno, el colocado en la época del madrileño se parece mucho a un parche. El propio de una España endeudada que descuida, por falta de recursos económicos, sus infraestructuras. 

Reconocer esta certeza es duro, pues nadie —recordemos al hidalgo de El Buscón— quiere exhibir su pobreza. Pero la realidad es tozuda y la hipótesis de un fallo en la máquina se desvanece. El problema estaba bajo sus ruedas, en la infraestructura liberalizada. En un acero que, según Puente, permitiría que los trenes que unen Madrid y Barcelona llegaran a alcanzar los 350 km/h. Una semana después del accidente, las evidencias, los datos, se amontonan. Ahora sabemos que el punto en el que se produjo el accidente no se había revisado en los dos meses anteriores al mismo. También que la asunción de responsabilidades tras un accidente que se ha cobrado la vida de 45 personas se aleja.

No en vano, Puente es un puntal del sanchismo. Recuerde el lector su actitud frente a Ramón Tamames durante la moción de censura planteada por Vox en marzo de 2023. Repase los exabruptos del ministro en X. Puente es un activo para Sánchez. Un perfecto contrapunto a su tono susurrante y victimista. Por ello, desde el primer momento, toda la maquinaria gubernamental se puso en marcha para salvarle concentrando datos e instituciones.

Si el hilo de soldadura tiene una gran carga simbólica, la foto que unió a los reyes, al ministro, a la aspirante socialista a la taifa andaluza y a su actual gobernante es elocuente. A todos los retratados les ha pasado factura y muchos son los españoles que han retirado la mirada de esa imagen y de sus integrantes. Por distintos motivos, la foto señala a todos los retratados. Prueba de ello es el hecho de que la web de la Casa Real conjugó con ella el verbo retirar. 

El cuadro concentra presencias, pero también ausencias. La principal es la de Sánchez, empeñado en mantener a su fiel escudero. La foto interpela a la dócil Yolanda Díaz, pero también a Gabriel Rufián. El pícaro de Santa Coloma, cuyo nombre ha sonado para encabezar una extravagante opción izquierdista, no perdió la oportunidad de señalar al «facherío». Atronador ha sido el silencio de los líderes sindicales, mudos ante las quejas, reiteradas en el tiempo, de los ferroviarios. Todos ellos, los presentes y los ausentes, permanecen sólidamente unidos, arremolinados en un lado del plano. En el opuesto, una máquina volcada en escorzo y otra ausencia. La de las familias de las víctimas, que han exhibido una profunda fractura con un Gobierno que, asustado por no dominar la siguiente imagen, ha aplazado sine die un funeral de Estado que habría tenido altas dosis de laica propaganda.

 

Ortega Lara o la amnesia democrática

La Gaceta de la Iberosfera, 19 de enero de 2026.

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Ortega Lara o la amnesia democrática

El año 2025 se cerró, y como cantaba Gardel, el mundo sigue andando. Los fastos que se desarrollaron al subvencionado calor del programa España en libertad que, en realidad, celebraba los 50 años de la muerte del general gallego, apenas han servido para que los propagandistas habituales sigan haciendo caja a rebufo de aquella Memoria histórica puesta en marcha por Zapatero y reimpulsada por Sánchez al trocar «histórica» por «democrática».

Si de aniversarios se trata, la semana pasada se cumplió uno al que el Gobierno «de progreso» no ha prestado la atención que se merece: los 30 años del inicio del secuestro de José Antonio Ortega Lara a manos de la banda que, según denunció el Colectivo de Víctimas del Terrorismo, nutrió las listas de candidatos de las elecciones de mayo de 2023 con 44 condenados por pertenecer a ETA. En efecto, el 17 de enero de 1996 la banda terrorista secuestró al funcionario de prisiones en Burgos y lo trasladó a una nave industrial de Mondragón. Ortega Lara permaneció 532 día bajo tierra, enterrado en vida en un zulo de 3 metros de largo por 2,5 de ancho y 1,8 m de altura. El 1 de julio de 1997, gracias a la actuación de la Guardia civil, al mando del, por entonces, capitán Manuel Sánchez Corbi, fue liberado. 

Todo el que tenga algo de memoria episódica recuerda la mirada desorientada de aquel hombre macilento que, según contó, se había dejado una larga barba porque a su hijo le gustaba jugar con la de su tío. La esperanza de aquel espectro humano quedó condensada en una barba propia de un profeta. Desesperado, Ortega Lara llegó, incluso, a pedir ser ejecutado, pero fue arrancado de la muerte por los hombres de Sánchez Corbi, destituido por el ministro Fernando Grande-Marlaska en agosto de 2018 por «pérdida de confianza». 

El Año Franco se cerró con más pena que gloria para un Gobierno aquejado de una monomanía franquista que empieza a dar resultados contrarios a los esperados. Hartos de tan burda caricatura, muchos son los jóvenes —rebeldía obliga— que se han empezado a interesar por la figura histórica de Franco y del franquismo. Toda leyenda negra tiene su correlato rosa. Las nuevas generaciones pasan de pedirle a papá que le cuente otra vez esa historia tan bonita. La desidia es lógica, pues quien la contaba, cuando la contaba, es ya el abuelo, y la distancia generacional se agranda día a día. Y muchos de esos abuelos, supuestamente protagonistas de la Transición, estaban menos ideologizados de lo que desean los beneficiarios de una memoria democrática en la que no tiene cabida Ortega Lara, del que no faltan quienes piensen que «algo habría hecho».

En este 2026 que tendría que tener mucho de Año Ortega Lara, su recuerdo es molesto, pues el socio más fiable del PSOE es EH Bildu, formación cuya portavoz en el Congreso estuvo tras un titular que da cuenta de su catadura moral: «Ortega vuelve a la cárcel». Treinta años después, el etarra Bolinaga ya cubrió su ciclo vital. El resto de secuestradores —José Luis Erostegui Bidaguren, José Miguel Gaztelu Ochandorena y Javier Ugarte Villar— gozan ya de libertad y del reconocimiento de gran parte de una sociedad tan sobrefinanciada como enferma.

 

La ordinariez de la ordinalidad

La Gaceta de la Iberosfera, 12 de enero de 2026.

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La ordinariez de la ordinalidad

La semana pasada, Pedro Sánchez recibió en La Moncloa al delincuente Oriol Junqueras, inhabilitado para ejercer cargo público hasta 2031, año 1 de la era del roscón 2030, por malversación agravada. Recuerde el lector: en 2019, el Tribunal Supremo condenó al líder de ERC por sedición y malversación, y fue sentenciado a 13 años de prisión. Cuatro años después, gracias a las maniobras del inquilino de La Moncloa, se eliminó el delito de sedición del Código Penal, por lo que el Supremo revisó la sentencia y condenó a Junqueras por los delitos de desobediencia y por la citada malversación de caudales públicos. 

A la salida de la reunión, el golpista integrado en las filas del partido del sangriento Companys anunció que había llegado a un acuerdo con Sánchez para que se aplique el principio de ordinalidad en Cataluña. Junqueras tuvo, además, el cuajo de decir que es algo bueno para esa España de la que quiere expropiar una parte de su territorio tras hacerse con la llave de la caja. El anuncio omitió el detalle de que para que se lleve a cabo este cambio es precisa una reforma de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas, por lo que, tras la propaganda que da oxígeno a ERC, pero también al PSC, que ya ha mostrado su contento, se abre ahora un periodo de controlada incertidumbre.

En resumidas cuentas, el principio de ordinalidad fiscal, aplicado en exclusiva a Cataluña como premio al golpismo que allí se cultiva, consiste en que cada comunidad autónoma reciba por parte del Estado en el mismo orden que haya aportado a la caja común. O lo que es lo mismo, una auténtica ordinariez, una nueva manifestación del supremacismo catalanista ante el que se postran tantos españoles. Los votantes del PSOE en el resto de regiones, principalmente.

Como era de prever, el anuncio ha hecho rodar lágrimas de cocodrilo por las manchegas mejillas de García Page, gobernante de una región cuyos diputados nacionales no pondrán objeción alguna a esta nueva tropelía de El 1. De hecho, con el fin de enjugar esas lágrimas, con el objetivo de que esta sea una nueva línea roja que se sorteará con la misma facilidad con la que se superaron las anteriores, la ofensiva mediática ya ha comenzado. Los voceros gubernamentales ya cantan las bondades de la nueva financiación anunciada por la futura candidata socialista en Andalucía. La cifra mágica, la del chantaje mutualizado, son los 21.000 millones prometidos a las comunidades en 2027. El mecanismo: la ampliación de la parte de IRPF e IVA que el Estado cederá a las comunidades, también llamadas «territorios», pues el término «región» mantiene demasiados resabios monárquicos y toda reserva es poca, incluso a pesar de la docilidad y ductilidad de su actual representante, con esa institución propia del Antiguo Régimen. Así pues, si la iniciativa prospera, la aplicación del principio de ordinalidad, por estar sujeto al PIB per cápita de cada comunidad autónoma, perpetuará las diferencias económicas entre regiones, con la consecuente erosión del cacareado Estado del bienestar alcanzado con el esfuerzo de todos los españoles.

Puesto que la rebelión interna socialista ni está ni se le espera, la desactivación de un principio que perpetuaría las diferencias entre compatriotas podría venir desde las filas de Junts. Obligados a competir en hispanofobia y dentro de su terruño, los de Puigdemont mantienen su postura maximalista. Nogueras, contrafigura no sólo vegetal de Junqueras, ya ha advertido de que Junts exige un Concierto económico como el que disfrutan los vascos, concesión que Sánchez bien podría negociar con Puigdemont en esa Moncloa convertida en Patio de Monipodio.

 

Florilegio sanchista

La Gaceta de la Iberosfera, 5 de enero de 2026.

https://gaceta.es/opinion/florilegio-sanchista-20260105-0008/ 

Florilegio sanchista

«Yo he vivido, como todos, con Franco y soy franquista. Nunca he entendido de política. Ahora es cuando empiezo a enterarme y no he encontrado nada que me convenza». Así se manifestó Lola Flores en 1977. Casi medio siglo después, su nieta, Alba González Villa, Alba Flores dentro del ambiente cinematográfico, corrigió a La Faraona al desvelar su oculto antifranquismo, su rebeldía contra un régimen con el que parecía, sólo parecía, llevarse bien. Las visitas al Palacio de La Granja no habrían sido sino trampantojos cargados de una teatralidad que para sí quisiera la actriz. Acaso el punto álgido de aquella estrategia desvelada hace un año, fue cuando Lola, al ver pasar a su lado a Franco, rompió a llorar de emoción mientras en su vientre gestaba a… Antonio Flores, padre de Alba. Podría concluirse, una vez superada la crisis vivida en esa casa a cuenta de la multa puesta por la Hacienda de Felipe González que la jerezana quiso mutualizar en toda España, que hay una Flores para cada régimen. Si en aquellos días fueron Raphael y Lola quienes animaron los guateques gubernamentales, hoy son otros los artistas que orbitan en torno al poder, otros los que, muy concienciados, actúan como altavoces del discurso elaborado en otro palacio abarrotado de asesores: el de La Moncloa.

Viene este comentario a propósito de la intervención televisiva protagonizada por Alba Flores en la noche del 31 de diciembre, la que ponía punto final al Año Franco, en la que volvió a dar muestras de su verdadero talento para la interpretación. El tema: Gaza. El cuestionamiento: la terminología asociada a lo allí ocurrido. La interpelación, directa: «¿existe Gaza en tu tiempo?». Para los asesinados por Hamás, silencio, omisión. No existen en el tiempo de Alba, correa de transmisión del posicionamiento del Gobierno del actual régimen, que vino a recordar a los españoles que veían la televisión pública, esa que se fundó en tiempos franquistas, la misma que tanto metraje dio a su abuela, los asuntos internacionales por los que deben preocuparse. 

Convertida en un descarado aparato propagandístico gubernamental en sesión continua, TVE sabe muy bien a quién prestar sus cámaras. Alba, protagonista de Te estoy amando locamente, película de temática LGTB agraciada con una subvención pública de un millón de euros, que obtuvo una exigua recaudación en las salas, cumple todos los requisitos que se exigen para recibir la atención del Ente Público. Gaza existe en el tiempo de Alba, pero los crímenes de Isis en Nigeria, no. Ni una palabra. Silencio. Y ello a pesar de que recientemente Donald Trump, que apareció en su píldora televisiva como contraposición a un rótulo que rezaba, «Sánchez, primer líder europeo en hablar de genocidio», lanzó un ataque para tratar de acabar con la masacre —¿genocidio, Alba?— de cristianos perpetrada por yihadistas cuyos fundamentos confesionales coinciden con los de Hamás.

La aparición televisiva de Alba Flores se presentó como una cápsula del tiempo. Acaso, cuando pasen los años, esa pieza pueda acompañarse de estas palabras: «Yo he vivido, como todos, con Sánchez y soy sanchista».

 

domingo, 22 de febrero de 2026

Pendones de España

La Gaceta de la Iberosfera, 29 de diciembre de 2025.

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Pendones de España

En 1912 se publicó en Cádiz la obra, «Preservativo contra la Irreligión, o los planes de la Filosofía contra la Religión y el Estado, realizados por la Francia para subyugar la Europa, seguidos por Napoleón en la conquista de España, y dados a luz por algunos de nuestros sabios en perjuicio de nuestra patria«, salida de la pluma del fraile capuchino Rafael de Vélez, cuyo nombre en el siglo era Manuel José Anguita Téllez. En el libro se afirmaba que todo hombre tiene la obligación de defender «su verdadera religión y su patria» y se alertaba de los planes de una «falsa filosofía» para destruir el cristianismo. La filosofía, en cursiva, era la emanada de la Ilustración, que había conducido a la decapitación del rey de Francia y a la divinización, decía el religioso, de la razón. La eliminación del monarca, realizada bajo la égida de Marianne, figura femenina inspirada en el jesuita Juan de Mariana y su teoría del regicidio, cortocircuitó el derecho divino que acompañaba a su corona. El miedo a que esas ideas penetrara en España determinó obras como la de Vélez, pero también otras como el Centinela contra franceses de Antonio de Campmany.

Dos siglos después, no hay alerta alguna ante los planes de la filosofía. Entre otras cosas, porque no hay ni ha habido nunca una única filosofía, del mismo modo que, por mucha propaganda gubernamental que se acumule, no existe una única ciencia. El influjo de la Ilustración sigue siendo, sin embargo, muy potente. De hecho, el sanchismo cultiva esa división entre luces —la ciencia— y sombras —la religión, pero sólo la católica— negando cualquier racionalidad a estas.

Las fechas navideñas son un fiel exponente de los complejos que condicionan la conducta del sanchista promedio. De hecho, en su discurso, el 1, que no tiene problema alguno en pronunciar la palabra «ramadán», omitió cuidadosamente el vocablo «Navidad», sustituido por unas neutras «fiestas» que si hace décadas se identificaban con la el nacimiento de Jesús de Nazaret, que no de Palestina, hoy esa conexión no es nada evidente. Este año, el siempre meritorio Bolaños ha superado a su jefe al lanzar un mensaje a la «comunidad cristiana», como si tal comunidad fuera una minoría, un colectivo marginal. Sobre la alternativa felicitaria que conmemora al Sol invicto, prefiero no comentar nada.

Dos siglos después de la publicación del Preservativo, las amenazas contra la nación española son otras. Entre ellas destaca la islamización. Los hombres que profesan la fe de Mahoma superan el 5% de la población española y su proyección augura un potente crecimiento. Los barrios islamizados son una realidad ajena a lo que fueron, pues el Islam también maneja una visión dualista, maniquea, de la realidad. Frente al Dar al-Islam -Casa del Islam-, se abre el Dar al-Harb: la Casa de la Guerra. Y es precisamente en ese contexto bélico plagado de incompatibilidades donde se forjó España. Al margen de la profundidad o ausencia de fe de los españoles, lo cierto es que la nación española se hizo frente al Islam. Por ello, determinadas celebraciones y tradiciones que desde el ámbito progre se perciben como casposas, debieran cobrar mayor importancia por su simbolismo. Algunas coinciden con las fiestas navideñas. El 26 de diciembre se celebra en Almería el Día del Pendón, que recuerda que en esa misma fecha, en 1489, los Reyes Católicos entraron a la ciudad. Días después, el 2 de enero, se hace lo propio en Granada. El acto central es el tremolar del pendón desde el balcón del Ayuntamiento, acto al que acuden, puntuales algunos elementos pertenecientes a la facción andalucista izquierdista, siempre dispuestos a exhibir sus complejos y su ignorancia. Bien haría el público que aspira a mantener su estilo de vida, en acudir a estas y otras conmemoraciones de hechos del pasado que han impedido que las españolas pisen la calle veladas.

 

 

El «comichariado»

La Gaceta de la Iberosfera, 22  de diciembre de 2025.

https://gaceta.es/opinion/el-comichariado-20251222-0008/ 

El «comichariado»

De un tiempo a esta parte, al menos desde 2011, fecha del primer registro documentado en esa convulsa ágora llamada Forocoches, el vocablo «charo» ha servido para designar a mujeres feministas de izquierda —no se precisa si comunistas, socialistas o anarquistas—- marcadas por un sectarismo crispado, vocinglero, las más de las veces. Existe, incluso, un fenotipo ¿charico?, carne de meme, con su imprescindible cabellera rizada y violeta, gafas de pasta y fular militante, últimamente palestino, abrazando el cuello de mujeres de la edad de aquella Señora a la que cantara Serrat en pleno éxtasis hormonal. Contrafigura del machirulo, la charo consume sus días combatiendo al heteropatriarcado, representado por los rostros pálidos de hombres heterosexuales, mientras, a despecho de sus lentes, se muestra miope ante la discriminación que sufren las mujeres coranizadas. El velo, dicen, es una opción libremente aceptada. Pelillos violáceos a la mar.

Empoderada, la charo, sin embargo, se siente molesta por recibir semejante apelativo. «Charo» suena demasiado vulgar para quien combate tan potentes estructuras. «Charo» es un diminutivo cariñoso de Rosario, nombre tradicional de la mariana y católica España. Nombre también de Rosario Sánchez Mora, la dinamitera a la que cantó Miguel Hernández. Por estas y otras razones, aquellas que en 2020 decían que el machismo mataba más que el coronavirus pretenden censurar la palabreja. Con este fin, el Ministerio de Igualdad, desde su Observatorio de la imagen de las mujeres, hizo público recientemente un informe titulado, Análisis del discurso misógino en redes: una aproximación al uso del término «Charo» en la cultura del odio. En sus 19 páginas, el texto aborda el drama que sufre la «charía», siempre expuesta a «agresiones verbales [que] actúan como pequeños discursos virales —que caben en un mensaje corto— hasta convertirse en etiquetas genéricas que funcionan como mecanismos de desacreditación del feminismo, contribuyendo a frenar los avances en materia de igualdad y derechos humanos». «Charo», dicen los autores del informe, se usa con impunidad, con ligereza, «sin que el agresor (sic) asuma las consecuencias que implicarían otros calificativos más explícitos».

Urge, por lo tanto, tomar medidas contra esta nueva maniobra de la «extrema derecha», pues en ese ámbito, en el de la manosfera, en el de la «masculinidad hegemónica», se concentran los usuarios del neologismo. «Charo», en definitiva, es palabra cara para los miembros de la «subcultura misógina», que no son feministas… porque no son socialistas. La situación es tan grave. Una victoria machirula por charificación podría «privar a las generaciones más jóvenes de referentes». Las consecuencias, sentencian, podrían ser «de amplio alcance».

Afortunadamente, España cuenta con un Gobierno capaz de hacer frente a este apocalipsis semántico. El Gobierno de la Ley del «sólo sí es sí» dispone nada menos que de Ana Redondo, ministra de Igualdad. Capaz de afirmar que la mujer dispone de «una presunción de veracidad», la Redondo ya ha manifestado su intención de erradicar el término. A tan necesaria censura se añade el proyecto de institucionalización de la figura del «agente de igualdad». Adscritos a lo que el ingenio popular acaso acabe por llamar el comichariado, los nuevos agentes —¿acaso agentas denominadas comicharos?— bien podrían comenzar su tarea en la calle Ferraz.

 

Quedan más balas en la recámara

La Gaceta de la Iberosfera, 15 de diciembre de 2025.

https://gaceta.es/opinion/quedan-mas-balas-en-la-recamara-20251215-0115/ 

Quedan más balas en la recámara

Hace más de medio año, la prensa no alineada con el sanchismo tuvo acceso a un audio en el que Leire Díez, vulgo «la fontanera de Ferraz», pedía información para dañar al teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Balas, jefe de la Unidad de Delincuencia Económica de la UCO y principal responsable de explorar parte, pues la totalidad parece inabarcable, de la corrupción que asedia o, por mejor decir, caracteriza al PSOE. En el tiempo que le dejaban sus trabajos de investigación que debieran culminar en la publicación de un libro, la «fontanera» trataba de atacar a Balas, pues el mando de la benemérita podía hacer aflorar datos comprometedores para Begoña Gómez y David Sánchez.

En su conversación con Alejandro Hamlyn, empresario dedicado al negocio de la compraventa de hidrocarburos, hoy huido de España, la fontanera, que considera a Balas parte de «la camorra de la Guardia Civil», dejó claro que quería destruir al incómodo mando de la Guardia Civil. Sin embargo, Balas, de quien la Díez llegó a decir que «si Balas está muerto, mejor», fue quien condujo a la ex socialista, que así la llaman los corifeos del sanchismo, a un calabozo del que salió el pasado sábado a cambio de algo que pronto sabremos. Imputada por cohecho y tráfico de influencias por el Juzgado de Instrucción nº 9 de Madrid, la de Portugalete se enfrenta a un futuro incierto que acaso la lleve a una prolongada estancia carcelaria. El tiempo de una futura condena bien podría aprovecharlo la Díez del mismo modo que lo hizo Antonio Escohotado durante su reclusión en la cárcel de Cuenca. Si don Antonio salió de prisión con el manuscrito de su Historia general de las drogas, escrito en el primer ordenador del que dispuso un interno en las instituciones penitenciaras españolas, doña Leire podría pisar de nuevo las calles con su anunciado libro sobre unas cloacas que parece conocer bien. Mientras el mercado editorial espera, el tiempo y las sentencias dirán.

Mientras todo eso ocurre o no, Grande-Marlaska, que en su día destituyó a Manuel Sánchez Corbi cuando estaba al frente de la UCO, intenta hacerse con su control, en lo que parece una vana ilusión, pues el Instituto Armado, agraviado por el trato dado a Pérez de los Cobos, resiste al embate sanchista. El método elegido para llevar a cabo esta maniobra es clásico: la patada hacia arriba. El coronel Rafael Yuste ya la ha recibido con su ascenso a general de brigada. Por su parte, Balas, que sigue vivo y bien vivo, y nada dispuesto a revelar la información que tanto preocupa en una Moncloa que, ahora sí, sufre de insomnio, pasará a ser coronel en la primavera de 2026, dejando vacante el puesto que ahora ocupa. 

Blindada por un prestigio ganado a pulso, la UCO no da muestras de doblegarse ante ataques mediáticos ni turbias maniobras. De hecho, el anuncio del ascenso de Yuste a general, lejos de suponer un parón en su trabajo, no ha impedido el registro llevado a cabo en la sede Correos en busca de pruebas que señalen a la catedrática Begoña Gómez.

A la espera del anuncio del sucesor de Yuste, otras figuras, como la del general de Policía Judicial, Alfonso López Malo, emergen sobre un colectivo difuso, casi indetectable, difícilmente controlable: el de los agentes que trabajan codo con codo con aquellos jueces que no están dispuestos a manchar sus togas con el polvo del camino. Afortunadamente, quedan más balas en la recámara.

 

La pax etarra

La Gaceta de la Iberosfera, 8 de diciembre de 2025.

https://gaceta.es/opinion/la-pax-etarra-20251208-0010/ 

La pax etarra

Durante la ceremonia de entrega de los Premios Goya del año pasado, muchos, en mi caso gracias a las redes, pues soy, por decirlo elegantemente, refractario a ver estas ceremonias, descubrimos a Inés Hernand. Erguida sobre la alfombra roja, la Hernand se derritió cuando tuvo ante sí a Pedro Sánchez. A la pregunta «¿Cuál es la última película que ha visto?», el antaño valedor de Cerdán, Ábalos, Koldo y Salazar respondió con una dosis de cálculo directamente proporcional a la de las subvenciones que otorga al gremio: «Muchas, no te puedo decir una». Insatisfecha con la respuesta, la reportera, lanzada al tuteo, inquirió: «¿Te ha gustado La sociedad de la nieve?». El presidente del Gobierno le contestó: «No me ha gustado, me ha encantado». Hernand cerró el encuentro con un: «Eres un icono, presi, ¡te queremos!». Mientras la espigada figura presidencial abandonaba el plano, Hernand, cual tifosi, gritó puño en alto: «¡Uh! ¡Toma! Para RTVE Play».

Un año después —Moncloa sí paga a aduladores— la Hernand ha vuelto a la que Rosa María Mateos calificó como Televisión Espantosa. Por motivos que se me escapan, intervino en una charla, imagino que motivacional, aunque, de hecho fue doctrinal, en Operación Triunfo. Ante los triunfitos, doña Inés se pronunció respecto a la banda terrorista ETA y sobre su entorno. Tras afirmar que hay mucha tergiversación, sentenció: «la izquierda abertzale vasca era pacifista». 

Como es lógico, sus palabras han desatado una catarata de críticas, pero también de adhesiones por parte de aquellos que quieren echar un manto de olvido sobre la actividad criminal de los terroristas supremacistas vascos y de los que, tratando de borrar su pecado original maketo, también dieron tiros en la nuca de españoles, pusieron bombas-lapa, extorsionaron bajo la fórmula del «impuesto revolucionario» o fueron chivatos al servicio de los del hacha y la serpiente. De tan amplio colectivo nada dijo la Hernand, tampoco los jóvenes concursantes, acaso por ignorancia, acaso porque no conviene nombrar la soga en casa del ahorcado. 

Con EHBildu como socio prioritario del PSOE, alianza que según el periodista Jorge Calabrés cristalizó en 2018 durante una reunión entre el «icono» y el, según Zapatero, «hombre de paz», es decir, Otegui, no es conveniente, si se quiere medrar dentro del sistema, criticar a los gestores de la pax etarra. Aunque Hernand es consciente de ello, sin embargo, días después de describir a aquel mundo como una suerte de espejo de anabaptistas, la comunicadora ha intentado matizar… empleando una fórmula muy usada por ese entorno: la condena de «todo tipo de violencia». O lo que es lo mismo, anegando la especie, en este caso el terrorismo etarra, en el amplio género de la violencia.

Aunque sintomáticas, las palabras de la inconófila Hernand, no sorprenden en absoluto. Lo que representa EHBildu es una parte constitutiva del actual régimen que en su realización configurará una España, o lo que quede de ella, caracterizada por las desigualdades y los privilegios, muchos de ellos, como es el caso del vasco, cimentados en sangre de españoles. Por lo que respecta a ETA más de 850 compatriotas pagaron con su vida ser un obstáculo para la consecución de unos planes que ahora se canalizan sin el engorroso trámite de las capuchas y las pistolas. Es sobre alfombras tan confortables como aquella en la que se produjo el encuentro Hernand-Sánchez, donde hoy se avanza, revestida de prestigioso progresismo, en lo que se denomina «construcción nacional», proceso hecho a costa de la destrucción nacional de la que es responsable el bipartidismo, y que tiene a los españoles como paganos. 

 

El caserío y la serpiente

La Gaceta de la Iberosfera, 1 de diciembre de 2025.

https://gaceta.es/opinion/el-caserio-y-la-serpiente-20251201-0001/ 

El caserío y la serpiente

Según desveló el periodista Jorge Calabrés en un artículo publicado en el diario El Español el 24 de noviembre, Pedro Sánchez y Arnaldo Otegui se reunieron en secreto en un caserío entre el 24 y el 31 de mayo de 2018 después de que se conociera la sentencia de la Audiencia Nacional sobre la financiación ilegal del Partido Popular. El cónclave sirvió para pactar la moción de censura que desalojó a Mariano Rajoy de La Moncloa. Hecha pública la noticia, tanto desde La Moncloa como desde las Vascongadas llegaron los desmentidos.

En el caso de Sánchez, cuya relación con la verdad es tan traumática, se entiende la negativa. Al cabo, ETA acabó con la vida de algunos socialistas. El mentís, negado por Ábalos y Koldo, sonó a automatismo. De creer a Sánchez, lo publicado por Calabrés sería otra «inventada». Sin embargo, todos sabemos el resultado de la anterior: García Ortiz ha sido condenado. Por su parte, el periodista ha respondido desde esas redes que todavía se niegan a pasar por el aro sanchista: hasta la fecha las noticias que ha ido publicando, siempre negadas desde Ferraz, han resultado veraces.

Sea como fuere, se produjera o no la reunión con el que dentro de ETA era apodado El Gordo, con aquel a quien Zapatero ungió como «hombre de paz», no parece que el encuentro ocasione merma alguna en electorado socialista, cuya sangre lleva lustros helada, tal y como vaticinó la madre de Joseba Pagazaurtundúa hace dos décadas. EHBildu es el socio más fiable del actual Gobierno, los presos etarras van saliendo de la cárcel y la construcción nacional de Euskal Herria sigue su proceso. Al tiempo, el viejo PNV busca cómo salvar los muebles, sobre todo los sillones, ante el empuje generacional de los filoetarras, convenientemente revestidos de filtros ecológicos, de género y de multiculturalidad. La sustitución, empero, todavía no toca. Al PSE le siguen saliendo las cuentas con los recogenueces y evita así una alianza que todavía, aunque cada vez menos pues la cal ha sido sustituida por toneladas de antifranquismo retrospectivo, huele a sangre y a la pólvora de los 9 mm Parabellum.

Si el desmentido de Sánchez parece inevitable, el de Otegui resulta extraño. Una reunión testa a testa con el aspirante a presidente de la opresora España es un auténtico trofeo para los suyos. La cita sería la viva imagen de la bilateralidad. 

En el caso, y Calabrés asegura tener pruebas del encuentro desde hace un año, de que aquella reunión se produjera, cabe preguntarse las razones que empujan a Otegui a negarla. Y estas acaso tengan que ver con el auge de un nuevo terrorismo callejero que ha rebrotado en las Vascongadas, esta vez, sin necesidad de mayores matices, contra el fascismo. Desde la perspectiva de los nuevos cachorros, la reunión podría interpretarse como una cesión, como un pasteleo con un Estado, el español, esencialmente fascista. 

La última Vuelta a España constituyó un laboratorio para los antifascistas que se mueven entre la aldea y el globo. Esos que pudieran ver en Otegui a un colaboracionista. Los mismos que deben seguir agitando el árbol del que dependen los privilegios vascos consagrados por un régimen que, por decirlo al modo cervantino, no tuvo inconveniente en «criar la sierpe en el seno».