domingo, 22 de febrero de 2026

Quedan más balas en la recámara

La Gaceta de la Iberosfera, 15 de diciembre de 2025.

https://gaceta.es/opinion/quedan-mas-balas-en-la-recamara-20251215-0115/ 

Quedan más balas en la recámara

Hace más de medio año, la prensa no alineada con el sanchismo tuvo acceso a un audio en el que Leire Díez, vulgo «la fontanera de Ferraz», pedía información para dañar al teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Balas, jefe de la Unidad de Delincuencia Económica de la UCO y principal responsable de explorar parte, pues la totalidad parece inabarcable, de la corrupción que asedia o, por mejor decir, caracteriza al PSOE. En el tiempo que le dejaban sus trabajos de investigación que debieran culminar en la publicación de un libro, la «fontanera» trataba de atacar a Balas, pues el mando de la benemérita podía hacer aflorar datos comprometedores para Begoña Gómez y David Sánchez.

En su conversación con Alejandro Hamlyn, empresario dedicado al negocio de la compraventa de hidrocarburos, hoy huido de España, la fontanera, que considera a Balas parte de «la camorra de la Guardia Civil», dejó claro que quería destruir al incómodo mando de la Guardia Civil. Sin embargo, Balas, de quien la Díez llegó a decir que «si Balas está muerto, mejor», fue quien condujo a la ex socialista, que así la llaman los corifeos del sanchismo, a un calabozo del que salió el pasado sábado a cambio de algo que pronto sabremos. Imputada por cohecho y tráfico de influencias por el Juzgado de Instrucción nº 9 de Madrid, la de Portugalete se enfrenta a un futuro incierto que acaso la lleve a una prolongada estancia carcelaria. El tiempo de una futura condena bien podría aprovecharlo la Díez del mismo modo que lo hizo Antonio Escohotado durante su reclusión en la cárcel de Cuenca. Si don Antonio salió de prisión con el manuscrito de su Historia general de las drogas, escrito en el primer ordenador del que dispuso un interno en las instituciones penitenciaras españolas, doña Leire podría pisar de nuevo las calles con su anunciado libro sobre unas cloacas que parece conocer bien. Mientras el mercado editorial espera, el tiempo y las sentencias dirán.

Mientras todo eso ocurre o no, Grande-Marlaska, que en su día destituyó a Manuel Sánchez Corbi cuando estaba al frente de la UCO, intenta hacerse con su control, en lo que parece una vana ilusión, pues el Instituto Armado, agraviado por el trato dado a Pérez de los Cobos, resiste al embate sanchista. El método elegido para llevar a cabo esta maniobra es clásico: la patada hacia arriba. El coronel Rafael Yuste ya la ha recibido con su ascenso a general de brigada. Por su parte, Balas, que sigue vivo y bien vivo, y nada dispuesto a revelar la información que tanto preocupa en una Moncloa que, ahora sí, sufre de insomnio, pasará a ser coronel en la primavera de 2026, dejando vacante el puesto que ahora ocupa. 

Blindada por un prestigio ganado a pulso, la UCO no da muestras de doblegarse ante ataques mediáticos ni turbias maniobras. De hecho, el anuncio del ascenso de Yuste a general, lejos de suponer un parón en su trabajo, no ha impedido el registro llevado a cabo en la sede Correos en busca de pruebas que señalen a la catedrática Begoña Gómez.

A la espera del anuncio del sucesor de Yuste, otras figuras, como la del general de Policía Judicial, Alfonso López Malo, emergen sobre un colectivo difuso, casi indetectable, difícilmente controlable: el de los agentes que trabajan codo con codo con aquellos jueces que no están dispuestos a manchar sus togas con el polvo del camino. Afortunadamente, quedan más balas en la recámara.

 

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