domingo, 1 de marzo de 2026

Florilegio sanchista

La Gaceta de la Iberosfera, 5 de enero de 2026.

https://gaceta.es/opinion/florilegio-sanchista-20260105-0008/ 

Florilegio sanchista

«Yo he vivido, como todos, con Franco y soy franquista. Nunca he entendido de política. Ahora es cuando empiezo a enterarme y no he encontrado nada que me convenza». Así se manifestó Lola Flores en 1977. Casi medio siglo después, su nieta, Alba González Villa, Alba Flores dentro del ambiente cinematográfico, corrigió a La Faraona al desvelar su oculto antifranquismo, su rebeldía contra un régimen con el que parecía, sólo parecía, llevarse bien. Las visitas al Palacio de La Granja no habrían sido sino trampantojos cargados de una teatralidad que para sí quisiera la actriz. Acaso el punto álgido de aquella estrategia desvelada hace un año, fue cuando Lola, al ver pasar a su lado a Franco, rompió a llorar de emoción mientras en su vientre gestaba a… Antonio Flores, padre de Alba. Podría concluirse, una vez superada la crisis vivida en esa casa a cuenta de la multa puesta por la Hacienda de Felipe González que la jerezana quiso mutualizar en toda España, que hay una Flores para cada régimen. Si en aquellos días fueron Raphael y Lola quienes animaron los guateques gubernamentales, hoy son otros los artistas que orbitan en torno al poder, otros los que, muy concienciados, actúan como altavoces del discurso elaborado en otro palacio abarrotado de asesores: el de La Moncloa.

Viene este comentario a propósito de la intervención televisiva protagonizada por Alba Flores en la noche del 31 de diciembre, la que ponía punto final al Año Franco, en la que volvió a dar muestras de su verdadero talento para la interpretación. El tema: Gaza. El cuestionamiento: la terminología asociada a lo allí ocurrido. La interpelación, directa: «¿existe Gaza en tu tiempo?». Para los asesinados por Hamás, silencio, omisión. No existen en el tiempo de Alba, correa de transmisión del posicionamiento del Gobierno del actual régimen, que vino a recordar a los españoles que veían la televisión pública, esa que se fundó en tiempos franquistas, la misma que tanto metraje dio a su abuela, los asuntos internacionales por los que deben preocuparse. 

Convertida en un descarado aparato propagandístico gubernamental en sesión continua, TVE sabe muy bien a quién prestar sus cámaras. Alba, protagonista de Te estoy amando locamente, película de temática LGTB agraciada con una subvención pública de un millón de euros, que obtuvo una exigua recaudación en las salas, cumple todos los requisitos que se exigen para recibir la atención del Ente Público. Gaza existe en el tiempo de Alba, pero los crímenes de Isis en Nigeria, no. Ni una palabra. Silencio. Y ello a pesar de que recientemente Donald Trump, que apareció en su píldora televisiva como contraposición a un rótulo que rezaba, «Sánchez, primer líder europeo en hablar de genocidio», lanzó un ataque para tratar de acabar con la masacre —¿genocidio, Alba?— de cristianos perpetrada por yihadistas cuyos fundamentos confesionales coinciden con los de Hamás.

La aparición televisiva de Alba Flores se presentó como una cápsula del tiempo. Acaso, cuando pasen los años, esa pieza pueda acompañarse de estas palabras: «Yo he vivido, como todos, con Sánchez y soy sanchista».

 

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