domingo, 1 de marzo de 2026

Marrona

La Gaceta de la Iberosfera, 2 de febrero de 2026.

https://gaceta.es/opinion/marrona-20260202-0005/ 

Marrona

El pasado sábado, la eurovocinglera Irene Montero se desgañitó, micrófono en mano, ante sus fieles. Medio ronca por el efecto de sus gritos, la pareja de Iglesias Turrión vociferó: «Ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora. Claro que yo quiero que haya reemplazo, reemplazo de fachas, reemplazo de racistas, reemplazo de vividores y que lo podamos hacer con la gente trabajadora de este país, tenga el color de la piel que tenga, sea china, negra, marrona (sic), con todas las compañeras, las gentes trabajadoras de este país»». Acuñado sobre la marcha, el desliz o el neologismo, pues no ha de descartarse que el palabro entre en circulación, bien puede figurar al lado del famoso «miembras», cuya autora, Bibiana Aído, exministra de Igualdad, ocupa desde hace meses el cargo de Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe.

La frase reproducida la pronunció, es un decir, durante el mitin que Podemos dio en Zaragoza, con vistas a las elecciones regionales del 8F, a las que la formación morada se presenta con una candidata de apellido normativamente euskaldunizado, María Goikoetxea, que fue directora gerente del Instituto Aragonés de la Mujer durante el mandato de Javier Lambán, ese al que Pedro Sánchez llamó «petardo».

Arropada por los suyos, la Montero no ocultó su verdadero objetivo: «Tras la regularización de inmigrantes, vamos a por la nacionalidad y a que puedan votar». O lo que es lo mismo, la vecina de Galapagar descubrió lo que todos sabemos: que las izquierdas pretenden alterar el censo electoral utilizando para ello a una inmigración masiva. El proyecto ya está en marcha. El recientemente aprobado Real Decreto, hecho a la medida de Podemos, permitirá dar el primer paso en la senda marcada por Montero. Gracias a él se regularizará a medio millón de personas. La exigencia es mínima, según se puede leer, podrán tener papeles todas aquellas personas «que estuvieran en España antes del 31 de diciembre del año 2025 y que puedan demostrar al menos cinco meses de residencia». En cuanto a la seguridad, si el inmigrante —migrante en jerga podemita— «acreditase haber solicitado el certificado de antecedentes penales de las autoridades del país de origen o de aquel donde hubiera residido durante los últimos cinco años, y hubiera transcurrido un mes sin haberlo recibido, el Gobierno, previa solicitud al efecto, podrá recabar la información necesaria directamente de la autoridad del país correspondiente». O lo que es lo mismo, una pequeña demora limpia el expediente delictivo del nuevo legal

Tras su fallido asalto a los cielos, Podemos trata de levantar el vuelo. Y lo hace con un lenguaje cada vez más agresivo. Si Irene Montero habla de «barrer», Ione Belarra ha hablado de «reventar» a las derechas y Pablo Iglesias ya se ofreció al PSOE: «Para reventar a la derecha española y a sus activos políticos, ahí nos tenéis para llegar a donde sea necesario. Pero para eso hay que tener agallas». Por si ello fuera necesario, los desahogos de esta terna pequeñoburguesa necesitada de atención, desvelan la estrategia del PSOE, capaz de cualquier cosa antes de abandonar el poder. Los efectos del Real Decreto, sin embargo, ya son visibles y los padecerán aquellos cuya renta no les permite costearse viviendas en zonas exclusivas ni viven protegidos por escoltas. Si en Barcelona ha habido aglomeraciones en el consulado de Pakistán para regularizar a una multitud de individuos ajenos por completo a la perspectiva de género, en Ceuta, 200 inmigrantes ilegales, muchos de ellos con piel marrona, han asaltado la valla imantados por un efecto llamada cuyas consecuencias son fácilmente adivinables.

 

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